sábado, 17 de marzo de 2018

Llego al final de la primera carta de Pablo a Timoteo. En el texto que me adentro, el apóstol encomienda a su colaborador a confrontar a los maestros corruptos en medio de la iglesia de Éfeso:

"Timoteo, enseña estas cosas y anima a todos a que las obedezcan. Puede ser que algunas personas nos contradigan, pero lo que enseñamos es la sana enseñanza de nuestro Señor Jesucristo, la cual conduce a una vida de sumisión a Dios. Cualquiera que enseñe algo diferente es arrogante y le falta entendimiento." (6:2b-4a)

Estos maestros trataban de tener adeptos y a través de ellos recibir dinero:

"Individuos como estos siempre causan problemas. Tienen la mente corrompida y le han dado la espalda a la verdad. Para ellos, mostrar sumisión a Dios es solo un medio para enriquecerse." (6:5)

Sin embargo, el Camino de Jesús nos ofrece el vivir contentos con un estilo de vida sencillo, no entendiendo esta sencillez necesariamente con la ausencia de riquezas, sino con el contentamiento de aquello que hemos recibido, lo cual es una gran riqueza:

"Ahora bien, la verdadera sumisión a Dios es una gran riqueza en sí misma cuando uno está contento con lo que tiene. Después de todo, no trajimos nada cuando vinimos a este mundo ni tampoco podremos llevarnos nada cuando lo dejemos. Así que, si tenemos suficiente alimento y ropa, estemos contentos." (6:6-8)

Pienso en como mis quejas constantes me informan de mi necesidad de reconocer la riqueza que tengo en Dios mismo. ¿Soy consciente que en Cristo Jesús soy rico? ¿Soy capaz de contentarme con la realidad de que tengo comida, ropa y techo? Por cierto, ¿Soy consciente que en proporción al resto de habitantes en este mundo, si tengo luz y agua potable estoy entre los más ricos?

La carta de 1ª de Timoteo me ha ofrecido una visión holística de la iglesia, pues nos recuerda que aquello que creemos acaba determinando la manera en que vivimos. Pablo pide a Timoteo que corrija la teología para que se modifique la manera en la que muchos cristianos están viviendo. El que seamos conocidos por discusiones absurdas que no llevan a nada y por puestos en la comunidad que buscan enriquecimiento y fama, en vez de por un estilo de vida rico en buenas obras y generosidad, son malas noticias y motivo para una formación espiritual seria y profunda:

"Enséñales a los ricos de este mundo que no sean orgullosos ni que confíen en su dinero, el cual es tan inestable. Deberían depositar su confianza en Dios, quien nos da en abundancia todo lo que necesitamos para que lo disfrutemos. Diles que usen su dinero para hacer el bien. Deberían ser ricos en buenas acciones, generosos con los que pasan necesidad y estar siempre dispuestos a compartir con otros. De esa manera, al hacer esto, acumularán su tesoro como un buen fundamento para el futuro, a fin de poder experimentar lo que es la vida verdadera.
Timoteo, cuida bien lo que Dios te ha confiado. Evita las discusiones mundanas y necias con los que se oponen a ti, con su así llamado «conocimiento». Algunos se han desviado de la fe por seguir semejantes tonterías." (6:17-21)

Me pregunto en que manera la iglesia de Éfeso me representa. Pienso en cuanto tiempo puedo estar enredado en discusiones infructuosas, en como a veces busco mi propio beneficio y en la imagen que trasmito a otros acerca de lo que significa ser un seguidor de Jesús.

¿Estoy dispuesto a revisar mi teología con el fin de ver cambios necesarios en mi manera de vivir? ¿De qué manera la Revelación y la vida de Cristo son claves para cualquier revisión de nuestra teología y nuestra praxis? ¿Existe en mi comunidad cristiana una cultura de revisión y autoexamen constante? ¿Por qué podemos encontramos oposición a una revisión de nuestras creencias y nuestras prácticas? ¿Cómo aplicarías "Evita las discusiones mundanas y necias con los que se oponen a ti" de 1ª Timoteo 6:20 con aquellos que se resisten a revisar creencias y conductas?



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