martes, 6 de marzo de 2018

La sexta y última discusión en el libro de Malaquías, trata sobre la opinión en medio del pueblo de que servir al Señor no sirve de nada, pues aquellos que no le consideran prosperan y parecen ser bendecidos:

"»Ustedes han dicho: “¿De qué vale servir a Dios? ¿Qué hemos ganado con obedecer sus mandamientos o demostrarle al Señor de los Ejércitos Celestiales que nos sentimos apenados por nuestros pecados? De ahora en adelante llamaremos bendito al arrogante. Pues los que hacen maldad se enriquecen y los que desafían a Dios a que los castigue no sufren ningún daño”»." (3:14-15)

Dios no responde esta vez como en las discusiones anteriores, en esta ocasión les habla acerca del remanente fiel de Israel. Les habla acerca de un escrito que contiene los nombres de los que han permanecido fieles el cual es un recordatorio:

"...escribieron un rollo de memorias para registrar los nombres de los que temían al Señor y siempre pensaban en el honor de su nombre." (3:16b)

También les comenta acerca de como la fidelidad de estas personas no quedará en el olvido, sino que un día será recompensada:

"El día en que yo venga para juzgar, serán mi tesoro especial. Les tendré compasión así como un padre le muestra compasión a un hijo obediente." (3:17b)

El pasaje de hoy pone ante mi algunos asuntos importantes a tener en cuenta para la vida espiritual:

- No se nos promete a los creyentes una vida en el presente ausente de dificultades.
- Si nos pide nuestro Dios permanecer fiel cuando las cosas no son como nos gustaría
- Nuestra fidelidad al Señor no será olvidada por Él, y finalmente verá su recompensa cuando el reino sea establecido plenamente

Nuevamente viene a mi mente la idea de la resurrección, la cual me recuerda que la fidelidad a Dios no morirá, sino que resucitará y será recompensada. De esa misma manera, la arrogancia y la maldad tienen su final en la tumba. El día del Señor mostrará algo:

"Entonces de nuevo podrán ver la diferencia entre los justos y los perversos, entre los que sirven a Dios y los que no lo hacen»." (3:18)

La conclusión del libro nos permite ver un cuadro final, donde no se pierde de vista la restauración y alegría de los fieles en contraste con el resultado del camino de los injustos:

"El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: «El día del juicio se acerca, ardiente como un horno. En aquel día el arrogante y el perverso serán quemados como paja. Serán consumidos, desde las raíces hasta las ramas. »Sin embargo, para ustedes que temen mi nombre, se levantará el Sol de Justicia con sanidad en sus alas. Saldrán libres, saltando de alegría como becerros sueltos en medio de los pastos." (4:1-2)

Pienso en como afecta la realidad de vivir la eternidad hoy, lo cual implica no perder de vista que la tumba no es un final para mi, así mismo, no debemos olvidar las palabras del Maestro de que el Reino está ya entre nosotros, lo cual significa que aunque no vemos un establecimiento pleno del mismo (y eso implica lidiar con dificultades) si experimentamos, aunque sea en parte, lo que un día será para siempre.

Por otro lado, pienso en la práctica espiritual de recordar. La Biblia nos insta, por ejemplo, a no olvidar la fidelidad del Señor, lo cual nos aporta una visión esperanzadora cuando estamos pasando por dificultades. A la vez, este pasaje me hace pensar en aquel libro donde está escrito los nombres de los que temían al Señor (3:16) y esto me recuerda que en algunos círculos cristianos, recuerdan a los creyentes que mostraron fidelidad, como una manera de ser inspirados y desafiados en el presente.

Es interesante, que Malaquías concluye con indicaciones y promesas muy prácticas:

"«Acuérdense de obedecer la ley de Moisés, mi servidor, todos los decretos y ordenanzas que le entregué en el monte Sinaí para todo Israel. »Miren, les envío al profeta Elías antes de que llegue el gran y terrible día del Señor. Sus predicaciones harán volver el corazón de los padres hacia sus hijos y el corazón de los hijos hacia sus padres. De lo contrario, vendré y haré caer una maldición sobre la tierra»." (4:4-6)

En un sentido, al nombrar a Moisés, nos recuerda el Pentateuco (los primeros cinco libros del Antiguo Testamento llamados la Torah) y al nombrar a Elías, nos recuerda el mensaje de los profetas. Todo este contenido es útil para ser examinado en oración, pues encontraremos la realidad de la condición humana, nuestro egoísmo y rebelión hacía Dios, pero también la promesa de que Dios no dejará las cosas como están, sino que finalmente restaurará lo que en un principio fue y el pecado impidió: una vida plena en relación con Dios, con nosotros mismos, con nuestro prójimo y con la naturaleza.

¿Cómo la visión de que el Reino de Dios finalmente será establecido, afecta la manera en la que enfrento dificultades hoy? ¿Cómo puedo ser inspirado por la fidelidad de los creyentes a lo largo de la historia?


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