lunes, 21 de mayo de 2018

En los capítulos que me adentro hoy, Ezequiel usa el nombre de Gog para representar las naciones más violentas y rebeldes hacía Dios. Este nombre aparece en Génesis diez. En el texto de hoy, Gog se alía con siete naciones que vienen de los cuatro vientos, la numerología e imágenes que se usa nos habla de un arquetipo de la maldad a través de los poderes de este mundo. Ezequiel usa las mismas imágenes que anteriormente usó para describir a Tiro y al rey de Egipto, con lo que estamos ante la representación de aquello que se opone a los planes de restauración de Dios.

Sin embargo, a lo largo de los dos capítulos de hoy, vemos imágenes diversas de la destrucción de Gog a través de un terremoto, un fuego y su sepultura en un valle. Es decir, la maldad y la violencia no detendrán los planes de restauración de Dios:

"Y pondré mi gloria entre las naciones, y todas las naciones verán mi juicio que habré hecho, y mi mano que sobre ellos puse. Y de aquel día en adelante sabrá la casa de Israel que yo soy Jehová su Dios." (39:21-22)

Ezequiel ha hablado de restauración, de un pueblo con un nuevo corazón, de huesos secos que toman vida, y ahora responde a una cuestión importante: ¿qué va a pasar con la maldad que aun vemos en el mundo?

Los seguidores de Jesús mantenemos la esperanza de que el mal no prosperará y será vencido. Cuando Jesús dijo que el reino de los cielos estaba entre nosotros, nos señalaba la accesibilidad que tenemos a que la voluntad de Dios que un día será completa en medio de la creación, hoy sea percibida y mensajera de lo que finalmente permanecerá. Oramos, "Venga tu reino" y eso tiene que ver con "que se haga Su voluntad, como en el cielo, así también en la tierra".

Todavía no vemos el reino de los cielos plenamente establecido, pero Ezequiel nos recuerda que el mal que nos rodea no resucitará tras la tumba. Esto significa que todo lo compasivo, amoroso, justo e integro, no quedará en la tumba, sino que permanecerá eternamente.

Tristemente, algunos cristianos, solo son capaces de ver la bondad y la justicia en el futuro. Algunos, incluso llegan a pensar que no tiene sentido perder el tiempo en cuidar un planeta que un día será restaurado totalmente. Pero pensar de esta manera, es no entender el mensaje de las Escrituras ni ver el valor del estilo de vida que Jesús trasmitió a sus discípulos.

Saber que la maldad no triunfará, no solo nos trae esperanza para el futuro, sino fuerzas para dedicarnos a lo que es eterno y permanecerá por siempre. ¿Qué tal si nos movemos en lo eterno sin miedo? ¿Qué pasa cuando nuestros pequeños actos de amor por el prójimo y nuestra buena administración de los recursos de Dios, los veo desde la perspectiva de que permanecerán por siempre, frente a las grandes guerras y miserias que un día desaparecerán?




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