miércoles, 20 de junio de 2018

Hechos 19 nos cuenta que Dios seguía haciendo maravillas en Éfeso a través del ministerio apostólico.

Pablo se quedó como dos años instruyendo y haciendo milagros, lo cual hizo que judíos y no judíos escucharan el mensaje del Señor (v. 9-11)

"Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús. Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían." (19:10-12)

Esto me recuerda la importancia de ser encarnacionales; de ir y quedarnos en vez de ir para arrastrar hacía un edificio, tal como vimos en el capítulo anterior:

"Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios." (18:11)

Pablo, al igual que Jesús, formó parte del tejido social al que fue enviado, y eso produjo una gran influencia en el medio. No trataron de meter a las personas en una burbuja, sino de transformar el entorno a través de la realidad del Reino de Dios operando en las personas y en la vida cotidiana.

Por otro lado, llama mi atención los resultados, no siempre pacíficos y de bienestar. Se nos cuenta que los nuevos creyentes reconocieron públicamente sus prácticas supersticiosas al quemar libros por un valor de 50.000 monedas de plata.

"Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata." (18:18-19)

No creo que quienes vendieran estos libros se encontraran muy contentos con este hecho. Pero por si fuera poco, además, los orfebres, vendedores de reproducciones en plata del templo de Artemisa vieron peligrar su trabajo y crearon una revuelta para frenar la influencia de los cristianos.

"Hubo por aquel tiempo un disturbio no pequeño acerca del Camino. Porque un platero llamado Demetrio, que hacía de plata templecillos de Diana, daba no poca ganancia a los artífices; a los cuales, reunidos con los obreros del mismo oficio, dijo: Varones, sabéis que de este oficio obtenemos nuestra riqueza; pero veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino en casi toda Asia, ha apartado a muchas gentes con persuasión, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos. Y no solamente hay peligro de que este nuestro negocio venga a desacreditarse, sino también que el templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida la majestad de aquella a quien venera toda Asia, y el mundo entero." (19:23-27)

Esto me hace pensar que nuestros intereses personales pueden chocar directamente con seguir a Jesús, cuando esto ocurre, es fácil poner cualquier tipo de excusa para no seguir el Camino.

También me hace pensar en como los que se benefician de la explotación infantil, sexual, laboral etc. pueden ver peligrar su sustento cuando las buenas noticias realmente producen cambios en nuestra manera de vivir.

Por cierto ¿Mi manera de comprar y estilo de vida beneficia las injusticias en el mundo? Me pregunto, si nuestra comodidad actual y falta de oposición no se debe a un evangelio light, que poco afecta a nuestro entorno cotidiano en la práctica.  Lo que pasó en Éfeso es un desafío para la iglesia de hoy y entonces lo es para mi vida.



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