lunes, 18 de junio de 2018

En Hechos 14 vemos como se va completando el primer viaje misionero de Pablo junto a Bernabé.

Lo que Lucas nos describe es como la misión apostólica incluye proclamar a Jesús con palabras y hechos y quedar en la zona conviviendo con los que responden.

"Por tanto, se detuvieron allí mucho tiempo, hablando con denuedo, confiados en el Señor, el cual daba testimonio a la palabra de su gracia, concediendo que se hiciesen por las manos de ellos señales y prodigios" (14:3)

Esto a su vez implicaba riesgos de sufrir oposición, de hecho Pablo es apedreado hasta el punto de que lo dan por muerto.

"Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto." (14:19)

Pablo llega a decir a los cristianos de la zona:

“Para entrar en el reino de Dios nos es necesario pasar por muchos sufrimientos” (14:22)

Lo cual me hace pensar que Pablo no se refiere al sufrimiento que en esta vida alcanza a cristianos y no cristianos, sino al que se puede evitar y se da por entregar tu vida por otros. Este segundo tipo de sufrimiento solo se lleva a cabo teniendo el gozo de Dios ante nosotros. Dice en Hebreos 12:2 que Jesús soportó la cruz teniendo el gozo de Dios delante de él. ¿Estoy dispuesto a perder mi comodidad por el bien de otros?

También llama mi atención como una vez que han hecho discípulos en los diferentes lugares, Pablo y Bernabé se van, y es tiempo después, que pasan de nuevo para reconocer a ancianos entre ellos.

"Y constituyeron ancianos en cada iglesia, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído." (14:23)

Esto nos da la siguiente visión nuevotestamentaria de los ancianos:

1) Las iglesias eran iglesias sin ancianos, de hecho pasaban años sin ellos (Pablo y Bernabé hacen discípulos no complejas estructuras eclesiales compuestas por edificios, organigramas de liderazgo etc.)

2) Los ancianos son figuras que se forman con el tiempo, probablemente una vez que han demostrado su fidelidad y que son dignos de ser imitados y seguidos en su manera de vivir. Ante la luz de las cartas apostólicas, llama la atención que a estos ancianos no los vemos monopolizando las reuniones regulares de la iglesia, ni responsables de las tomas de decisión de la comunidad, es curioso que las cartas escritas ante problemas en medio de la iglesia nunca van a los ancianos sino a toda la comunidad y a colaboradores apsotólicos como Timoteo.

Como dicen los eruditos, la figura de ancianos del nuevo testamento está muy lejos de nuestra idea de un oficio, de un religioso profesional o del presidente de una organización. Son hermanos reconocidos por su madurez que están entre el pueblo y no sobre el pueblo y que los fundadores de las iglesias a menudo los reconocían con el fin de que la iglesia tuviera referentes, sobre todo cuando el corazón de la comunidad era amenazado por los judaizantes entre otros.

Nuevamente el modelo de plantación de iglesia y liderazgo nuevo testamentario me arrojan elementos básicos y orgánicos que a veces no tenemos en cuenta en el ministerio apostólico de la iglesia de hoy. Me pregunto, ¿estamos dispuesto a ir y a sufrir?, ¿estamos dispuesto a quedarnos allí con ellos y hacer discípulos?, ¿estamos dispuestos a enseñar y dejar que Dios sea la cabeza de la comunidad y no los hombres?, ¿estamos dispuesto a no crear organizaciones institucionalizadas con complejas estructuras y control sino permitir un movimiento sencillo y fresco?

Sin duda el Nuevo Testamento sigue desafiando el modelo eclesiológico de la cristiandad predominante. Creo que no me equivoco al decir que el ejemplo y el llamado que tenemos es a hacer discípulos y permitir que Cristo edifique su iglesia, sin embargo a menudo “edificamos iglesias” (creamos complejas estructuras humanas y materiales) en vez de ocuparnos de hacer discípulos.

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