lunes, 11 de junio de 2018

En el capítulo 4, tras la curación del hombre cojo y la oportunidad de proclamación pública, Juan y Pedro comparecen ante las autoridades religiosas, a ellos también se les predica el mensaje de que Jesús es salvador.

Concretamente Pedro les dice lleno del Espíritu Santo (v. 8) entre otras cosas:

"Ningún otro puede salvarnos, pues en la tierra no existe ninguna otra persona a quien Dios haya constituido autor de nuestra salvación." (v. 12)

Llama mi atención dos cosas de este momento:

- Estos líderes reconocían que Juan y Pedro habían estado con Jesús.

"Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús." (4:13)

Esto me hace pensar si la gente a mi alrededor puede identificar en mi vida la relación que tengo con el Maestro.

- Estos líderes no podían eludir el hecho de que el enfermo había sido sanado.

"Y viendo al hombre que había sido sanado, que estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra." (4:14)

Esto me hace pensar en los hechos de Jesús a través de mi vida, ¿la gente solo tiene de mi parte un mensaje oral, o tiene que enfrentar las evidencias de ese mensaje, es decir, el hecho de que Jesús obra en mi y a través de mi?.

Finalmente son soltados bajo amenaza para que no proclamen la resurrección, aun cuando Juan y Pedro dejan claro que no van a dejar de hablar de lo que han visto y oído (v. 20)

El capítulo acaba con la respuesta del resto de la comunidad cristiana ante lo acontecido. Lucas explica que la comunidad decidió orar pidiendo valentía para predicar con libertad y evidencias del poder de Jesús a través de sanidades, señales y prodigios:

"Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús." (4:29-30)

La temprana comunidad de cristianos nos da un buen ejemplo a tener en cuenta en medio de las dificultades de ser agente de restauración en un mundo roto.

Lucas resalta las siguientes características en ellos:

- tenían un mismo sentir y pensar (v. 32)
- compartían sus bienes para evitar la necesidad entre ellos (v. 32, 34-37)
- era una comunidad con un ministerio apostólico activo, es decir, las buenas noticias seguían expandiéndose (v. 33)

Hechos sigue desafiando los énfasis de mi comunidad cristiana y de mi vida como miembro de la misma. Parecernos a Jesús, dejar que sus obras den contexto de credibilidad a nuestro mensaje, experimentar la oración en unidad y el cuidado integral de todos, deberían ser elementos básicos en el caminar juntos. Estos ejemplos chocan estrepitosamente con la tendencia a vivir la fe entre cuatro paredes y de manera individualista.

¿Qué acciones prácticas nos ayudan a avanzar en ser una comunidad que se parece a Jesús ante un mundo roto?, ¿qué énfasis están siendo una barrera para ello?


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