miércoles, 13 de junio de 2018

NARRATIVA Y GRACIA (HECHOS 7)

El capítulo 7 de Hechos nos cuenta el testimonio de Esteban y la dramática y violenta reacción de quienes le escuchaban, los cuales acabaron apedreándole.

Esteban expone la narrativa bíblica delante de una audiencia que conocía dicha historia, sin embargo, no reconocían que repitieron al entregar a Jesús la actitud de sus antepasados  (v. 52, 53).

"¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; 53vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis." (7:52-53)

Hoy en día, muchos cristianos han perdido el valor de acercarse a la narrativa bíblica. Nuestros métodos científicos de acercamiento a las Escrituras, a menudo nos privan de la perspectiva amplia que nos provee la Biblia para entender la realidad del ser humano y la intervención de Dios en medio de dicha realidad.

Seguimos más bien un método que surgió en la década de 1590, donde los escolásticos protestantes sistematizaron las enseñanzas de los reformadores siguiendo las reglas aristotélicas. Esto nos lleva  a acercarnos a la Biblia de una manera fragmentada, como si de un libro de leyes se tratara y nombramos los versículos en las que hemos dividido los libros de la Biblia como si fueran artículos de una constitución, alejándonos a menudo de ver el Nuevo Testamento como un todo.

Llama mi atención que el discurso de Esteban rompe con esta tendencia que tanto frecuenta ciertos círculos cristianos. A la vez llama mi atención la posibilidad de no ver, al igual que la audiencia de Esteban, que puedo estar repitiendo los malos ejemplos de las Escrituras.

Suelo ver los errores del pasado del pueblo de Israel, las malas actitudes de los personajes bíblicos en el antiguo y nuevo testamento, pero ¿soy capaz de detectar esas mismas actitudes en mi?, ¿soy capaz de evaluar mi vida a la luz de la narrativa bíblica?

Por último, lo que más me resalta, es que Esteban, a pesar de que estaba reprendiendo a su audiencia, no le faltaba gracia para con ellos. La prueba es que cuando le estaban apedreando hasta la muerte, su clamor fue:

"¡Señor, no les tomes en cuenta este pecado!" (7:60).

Gracia es no ofrecer lo que alguien se merece sino lo que necesita, y aquella audiencia merecía el castigo por un injusto asesinato, pero necesitaban realmente el perdón de sus pecados, que es lo que Esteban pide para ellos.

La vida cristiana es una vida contracorriente, es todo una revolución ante las tendencias de nuestras culturas. Somos llamados a denunciar y luchar contra las injusticias de este mundo, pero con la locura de la gracia como arma principal.

Entiendo porque el texto habla de que Esteban era un hombre lleno del Espíritu Santo. Necesito del Espíritu Santo para ser un agente de restauración que usa la gracia, no solo para con los que me tratan bien, sino con aquellos que me hacen daño. Esa gracia que me ha salvado, debe rebosar desde mi a otros. Mi oración hoy es "¡Señor lléname de ti!"



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