martes, 12 de junio de 2018

Hay muchas cosas interesantes que llaman mi atención en Hechos 5:

No puedo negar que la muerte de Ananias y Safira me llevan a una escena incómoda para mi.

"Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti." (5:9)

El discurso de Gamaliel entre los líderes animándoles a no precipitarse con los cristianos, sino esperar y ver si se trata de un proyecto humano o divino, me parece sabio y a tener en cuenta en mi manera de responder a lo que no entiendo.

"Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios." (5:38-39)

Qué los discípulos salieran contentos tras ser azotados, me choca. Yo vivo en un mundo que se evita el dolor que viene por ofrecer tu vida para el beneficio de otros.

"Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre." (5:41)

Sin embargo, lo que más me ha resaltado en esta ocasión, es la palabra del ángel cuando saca de la cárcel a los apóstoles:

"Id y anunciad al pueblo, en medio del Templo, todo lo referente a esta forma de vida" (5:20)

Las palabras "esta forma de vida" me recuerdan que nuestro mensaje tiene que ver con una manera de vivir y no solo con una manera de aceptar ideas.

Pensaba en como en nuestro cristianismo actual, el énfasis está en trasmitir información a nivel intelectual, la cual puede ser necesaria y valiosa, pero olvidando a menudo el énfasis de trasmitir una forma de vida.

Las personas que decidan seguir mi forma de vida, ¿se encontrarán con solo un orador?, ¿podrán ver de manera práctica como se aplica la fe en el contexto cotidiano? Si nuestras comunidades solo enseñan proposiciones intelectuales y no un estilo de vida, solo tendremos, como dice el refrán "mucho ruido y pocas nueces". Daremos lugar a una generación de consumistas religiosos, en vez de a una generación de agentes de restauración.

¿Cómo podemos dar valor en medio de nuestras comunidades a la ortopraxis y no solo a la ortodoxia?

Quizás solo en ese camino de vida, es donde podría entender o asimilar mejor el que se pueda salir contento después de ser azotados, así como otros aspectos difíciles de entender. Creo que hay cosas que no se entienden cuando solo nos enfocamos en lo cognitivo.



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