domingo, 9 de septiembre de 2018

Los capítulos 4 y 5 cuentan dos historias diferentes, con dos reyes diferentes, pero con un mismo tema: el orgullo.

Todos tenemos niveles de influencia, donde somos tenidos en cuenta, ya sea entre nuestros familiares, amigos, compañeros, vecinos o mediante cargos públicos de responsabilidad. También contamos con posesiones de algún tipo. Cuando nuestra fama ante otros, nuestras posesiones o nuestras acciones determinan nuestro valor, corremos el peligro de deprimirnos o enorgullecernos.

El poderoso rey Nabucodonosor y años después, su hijo  Belsasar, tuvieron de parte de Dios avisos importantes acerca de las consecuencias de caer en el orgullo.

El primero tuvo un sueño estando en su cama:

"Una noche tuve un sueño que me asustó; mientras estaba en la cama vi visiones que me aterraron." (4:5)

 y el segundo recibió una escritura misteriosa sobre una pared durante un banquete:

"De pronto, vieron los dedos de una mano humana que escribía sobre la pared blanqueada del palacio del rey, cerca del candelabro. El propio rey vio la mano mientras escribía" (5:5)

Daniel es quien interpreta ambos acontecimientos, siendo los dos una advertencia de parte de Dios para aquellos dos líderes poderosos que vivían sin tener en cuenta a su Creador.

Los dos primeros capítulos del Génesis nos hablan de que el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios y se le dio la responsabilidad de administrar los recursos en el jardín del Eden. El Salmo 8 hace eco de esta realidad:

"Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,
Y el hijo del hombre, para que lo visites?
Le has hecho poco menor que los ángeles,
Y lo coronaste de gloria y de honra.
Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;
Todo lo pusiste debajo de sus pies:
Ovejas y bueyes, todo ello,
Y asimismo las bestias del campo,
Las aves de los cielos y los peces del mar;
Todo cuanto pasa por los senderos del mar." (Salmo 8:4-8)

Sin embargo, cuando los seres humanos nos rebelamos contra Dios decidiendo nosotros mismos lo que está bien y está mal independientemente de lo que el Creador ha dictado, esa imagen divina se distorsiona en nosotros. Ya no es su Amor quien determina nuestro valor, sino lo que hacemos, lo que tenemos y los que otros dicen de nosotros.

Nabucodonosor no siguió la advertencia de Daniel:

"Doce meses más tarde, el rey caminaba sobre la terraza del palacio real en Babilonia 30y mientras contemplaba la ciudad, dijo: “¡Miren esta grandiosa ciudad de Babilonia! Edifiqué esta hermosa ciudad con mi gran poder para que fuera mi residencia real a fin de desplegar mi esplendor majestuoso”." (4:29-30)

Su actitud hizo que la profecía se cumpliera y que el rey perdiera su cordura y viviera como un animal en vez de como un ser humano.

"Comió pasto como el ganado y lo mojó el rocío del cielo. Vivió de esa manera hasta que el pelo le creció tan largo como las plumas de las águilas y las uñas como las garras de un ave." (4:33b)

Ante esta penosa situación, solo el levantar los ojos al cielo y reconocer al único Dios fue el inicio de su cordura:

"yo, Nabucodonosor, levanté los ojos al cielo. Recuperé la razón, alabé y adoré al Altísimo y di honra a aquel que vive para siempre." (4:34b)

Sin embargo, su hijo Belsasar, no se postró ante Dios aun cuando recibió la advertencia, y acabó asesinado aquella misma noche:

"Esa misma noche mataron a Belsasar, rey de Babilonia." (5:30)

Las dos historias de hoy son excelentes para recordarnos que el camino del orgullo solo nos lleva a la perdición. Además Daniel ofrece un camino alternativo muy práctico y beneficioso para este mundo:

”Rey Nabucodonosor, por favor, acepte mi consejo. Deje de pecar y haga lo correcto. Apártese de su perverso pasado y sea compasivo con los pobres. Quizá, entonces, pueda seguir prosperando”." (4:27)

¿Estoy dispuesto a aceptar el consejo en mi ámbito de influencia y responsabilidad? Propongo leer el verso anterior, cambiando el nombre de "Rey Nabucodonosor" por el mío y contestando a las siguientes preguntas seriamente ante el mismo:

¿Qué significa en estos momentos para mi dejar de pecar y hacer lo correcto?
¿De que hábitos tóxicos del pasado debo apartarme?
¿Qué implica específicamente para mi ser compasivo en mis ámbitos de influencia y responsabilidad?




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