lunes, 15 de octubre de 2018

¿Cómo podemos saber que amamos a Dios? Juan ha dicho que quienes creen que Jesús es el Mesías han nacido de Dios (5:1) y una prueba palpable de que en verdad amamos a Dios es nuestra obediencia:

"Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos." (5:3)

Llama la atención que Juan señala que los mandamientos del Señor no son gravosos, es decir pesados o difíciles de cumplir. Estas palabras nos recuerdan las expresadas por el mismo Jesús cuando dijo:

 "porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga." (Mateo 11:30)

Sin embargo, gran cantidad de personas, incluidas los cristianos, afirmarían lo difícil que se nos hace vivir al estilo de Jesús en este mundo. ¿Es verdad que es fácil cumplir con los mandamientos del Señor?

Realmente lo difícil y pesado es tratar de ser como Jesús sin hacer lo que él hizo. Jesús oraba, se retiraba, dedicaba tiempo a las necesidades de otros, ayunó, proclamó las buenas noticias... Sin embargo, a veces nosotros no hacemos nada de esto, pero cuando llega el momento de enfrentar la tentación o el reto, queremos responder adecuadamente. Dallas Willard dijo que querer ser como Jesús sin vivir como él vivió es como tratar de correr un maratón sin entrenar antes. Esto si es pesado, gravoso y difícil de ejecutar.

Parte del problema, sobre todo en occidente, es que a veces nuestra vida espiritual la hacemos depender de una fe que es puramente mental. Creemos que por aceptar ciertos postulados teológicos a nivel intelectual, todo lo demás ocurre de manera automática. Sin embargo, la fe en la Biblia no se reduce a creer las doctrinas correctas, la fe verdadera es activa y como dijo Santiago "sin obras está muerta". Si alguien dice que la manera en la que Jesús vivió es la mejor manera para vivir, pero no vive como él, sino que vive como cualquier persona asalariada en una cultura consumista, ¿en realidad tiene puesta la fe en Jesús o en el consumismo?

Podemos decir, que no ejercer la fe bíblica y tratar de manera puntual de responder como Jesús lo haría es gravoso, pesado y difícil de cumplir, pues en realidad se trata de vivir fuera de la fe verdadera. Es la fe Bíblica la que nos coloca en el lugar donde la gracia de Dios actúa y nos transforma.

Por otro lado, vivir fuera de la voluntad de Dios es lo que realmente acaba siendo gravoso y pesado para nuestras vidas. Dios nos quiere liberar de los verdaderos pesos que nos mantienen oprimidos.

Entendiendo correctamente la fe bíblica y no reduciéndola a un acto meramente intelectual, es que podemos hacer nuestro el canto de victoria en esta carta que dice que hemos vencido al mundo:

"Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?" (5:4-5)

Frente a aquellos que negaban que Jesús ha venido en carne, Juan, testigo de Cristo nos habla de cual es el testimonio de Dios y de los beneficios de creerle:

"Si recibimos el testimonio de los hombres, mayor es el testimonio de Dios; porque éste es el testimonio con que Dios ha testificado acerca de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y éste es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida." (5:9-12)

Nuestra fe no solo nos lleva a vivir en los mandamientos del Señor, sino también a experimentar la vida eterna aquí y ahora. El cristianismo occidental, a menudo solo ve la vida eterna más allá de la tumba, sin embargo, en la Biblia, la vida eterna comienza con la relación que podemos tener con Dios a través de la fe ahora.

Juan no está diciendo que la vida cristiana no implique esforzarnos, o que no enfrentemos oposición, no cabe duda de que estamos en el momento que algunos teólogos han denominado "el ya, pero todavía no". Ya tenemos vida eterna, pero todavía no han sido restauradas todas las cosas, incluidas nuestras vidas. Sin embargo, en media de esa realidad, es posible ver que el mundo pasa y que la victoria es nuestra. Aun Juan nos habla de prácticas que nos permiten avanzar en la realidad de la vida eterna en medio de nosotros:

"Y ésta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho." (5:14-15)

Nuevamente, la vida de fe, se aleja de solo un acto intelectual, y se convierte en un vivir como Jesús vivió, en este caso, un vivir en oración eficaz que transforma.

¿Se te hace pesado obedecer los mandamientos del Señor? ¿Por qué crees que Juan dijo que sus mandamientos no son gravosos? ¿Qué implicaciones prácticas tiene creer que Jesús vivió de la mejor manera que se puede vivir? ¿Qué principios universales del estilo de vida de Jesús no forman parte de mi estilo de vida? ¿Qué puedo hacer para incorporarlos?









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