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SACRIFICIO Y SANGRE (LEVÍTICO 1-7)

Adentrarme en el libro de Levítico siempre me ha parecido un reto, pero allá vamos. 

Lo primero que he de tener en cuenta es que esta obra es una invitación a vivir en la presencia de Dios a pesar del pecado del pueblo. Confieso que la descripción de los sacrificios de animales, con su derramamiento de sangre y actos de descuartizar, no me parece fácil de abordar, sin embargo, apartar las Escrituras cuando esta no cumple con mis parámetros de lo que es agradable de leer no es un buen criterio como discípulo. 

Los primeros 7 capítulos en los que me adentro hoy, nos ofrece los procedimientos para 5 clases de ofrendas diferentes, dos de ellas con el propósito de manifestar agradecimiento y tres de ellas con el propósito de tratar el pecado del pueblo. Estamos por tanto ante dos elementos importantes para la vida espiritual: vivir disfrutando lo que Dios ha creado a través de una actitud de gratitud y vivir enfrentando el comportamiento en nosotros que destruye y no agrada a Dios.

Levítico muestra una continuidad con los cinco primeros libros de las Escrituras, a los que llamamos el Pentateuco. Es muy interesante comprobar lo que dice el primer verso de este libro y el primer verso de Números (el siguiente libro en el orden del Pentateuco):

"El Señor llamó a Moisés y le habló en estos términos desde la Tienda del encuentro:" (Levítico 1:1)

"En el primer día del segundo mes, en el segundo año de la salida del país de Egipto, el Señor se dirigió a Moisés en el desierto de Sinaí, en la Tienda del encuentro, y le dijo:" (Números 1:1)

Nota como Levítico empieza con una llamada de Dios a Moisés desde la tienda, Moisés está fuera de la misma, lo cual nos habla de una distancia que produce la santidad de Dios. Algunos comparan la santidad de Dios con la energía del Sol, que siendo buena y necesaria para la vida, es también mortal para todo ser que trate de acercarse demasiado a esta gran bola de fuego. Sin embargo, Números habla de que Dios habla a Moisés no desde la tienda, sino en la tienda, lo cual nos hace ver que la distancia se ha acortado y lo que parecía imposible se ha hecho posible, es decir, Levítico ha contribuido a acercar al ser humano a Dios a pesar de nuestro pecado. 

Entre los elementos que han contribuido a este acercamiento se encuentran las ofrendas y sacrificios, las acciones sacerdotales y los ritos de purificación. La mayor parte de la liturgia en Levítico está lejos de nuestra realidad, lo cual nos empuja a contextualizar lo que leemos. 

No podemos perder de vista que en el momento en el que se escribe este libro, el pueblo hebreo vive en una cultura donde los sacrificios de animales son un lenguaje habitual del entorno. Los seres humanos identificaban los desastres naturales como una ira por parte de los dioses que debía ser aplacada de alguna forma, y los sacrificios era la manera elegida para tratar de complacer a unos dioses que siempre parecían enfadados e insaciables. Si bien el lenguaje de la época está muy vivo en Levítico, el significado de dicho lenguaje manifiesta todo una revolución en la manera de entender al Dios que adoran los hebreos. A diferencia de los pueblos politeistas, este Dios no está tratando de saciar su sed de sangre a través de sacrificios, sino de hacer consciente de la gravedad de la maldad y la injusticia en el mundo y buscando recuperar la distancia con el ser humano que ha escogido darle la espalda. 

Al poner los sacerdotes la mano sobre los animales, estaban haciendo un acto de traspasar el pecado. Es esto a lo que llamamos expiación. El animal toma el lugar de la persona y ahora le representa. La muerte del animal nos habla de la gravedad de la maldad y sus consecuencias. Cuando alguien nos daña, ese daño no queda ahí, crea heridas que continúan teniendo efectos en el entorno y contribuyendo a estropear lo que es hermoso y está en armonía. Podemos decir que la vida se ve infectada por el pecado y este empieza un proceso de deterioro que acaba en muerte. El rito de los sacrificios de animales, es duro y difícil, al menos para muchos lectores contemporáneos, pero no podemos negar que es poderoso en cuanto a manifestar las horribles consecuencias de los actos de maldad e injusticia en el mundo.

"Pondrá su mano sobre la cabeza del animal destinado al holocausto, para que el sacrificio sea aceptado como expiación de parte suya." (1:4)

También es interesante tener en cuenta, que para la cultura hebrea la sangre es el elemento que da vida. 

"Recuerden que la sangre es la que da vida a todo animal." (17:4a)

Saberlo nos permite entender porqué los sacerdotes salpicaban el entorno con la sangre. Es como si aquello que está podrido y muerto, recibiera lo único que le puede dar vida. La sangre se convierte así en la vacuna para que el pecado no produzca su efecto, la muerte. Es el detergente que acaba con la infección. 

"El sacerdote ungido tomará sangre del novillo y la traerá a la Tienda del encuentro; luego mojará su dedo en la sangre y hará con ella siete aspersiones hacia el velo del santuario, en presencia del Señor." (4:5-6)

Nuestro gran privilegio, es poder leer este libro antiguo a la luz de la obra de Cristo en la cruz. Entender Levítico en su contexto, da valor a la muerte de Cristo en nuestro lugar y al derramamiento de su sangre, nos permite entender mejor el mayor acto de amor que se puede dar en este mundo:

"Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos." (Juan 15:13)

Este Dios Santo, alejado de toda impureza, a diferencia de los otros dioses, decide acabar con los sacrificios en el mundo, haciéndose el mismo hombre, y tomando el lugar que nos corresponde. Un solo sacrificio por el cual somos libres de las consecuencias del pecado y una sola sangre que nos limpia de todo pecado. De hecho, el único sacrificio y la única sangre que puede tener dicho efecto. Todo lo demás, incluyendo el contenido de Levítico, es sombra de lo que iba a venir para librarnos de nuestra perdida condición. 

Retomando el asunto de estos primeros 7 capítulos, relacionado con 5 rituales (2 para el agradecimiento y 3 para tratar el pecado), pienso en como afecta estos temas a mi vida espiritual hoy.

Viene a mi mente el valor de mostrar agradecimiento a Dios, no solo por todo lo que cada día nos da en su misericordia (desde el aire que respiramos, la comida, hasta el disfrute de una puesta de sol y el tiempo de calidad con las personas a las que amamos) sino por librarme de la culpa a través del sacrificio de Cristo, mostrándonos el camino del AMOR con mayúscula, donde por propia voluntad, decidimos tomar en nosotros las consecuencias de las acciones erradas de otros, con el fin de restaurarle y librarle de la perdición. Eso es lo que Dios ha hecho y eso es lo que Jesús nos propone. 

¿Qué elementos comunitarios e individuales me ayudan a no perder de vista el mayor acto de amor que existe en el universo (el sacrificio de Cristo en mi lugar)? ¿Qué efectos produce en mi emociones y acciones el considerar la obra de Cristo en la cruz?






Comentarios

  1. Fantástico tu comentario de hoy Rubén! Dios te siga usando. Saludos desde México a Sylvia y a tus dos hermosas pequeñas!

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