sábado, 17 de agosto de 2019

ENFRENTANDO LA PRUEBA (1ª PEDRO 1:1-13)

He escuchado ya la carta de Pedro al completo para tener una idea global de lo que quiere trasmitir y ahora me adentro en la meditación de pasajes concretos. He pasado por tanto de la Lectio Continua a la Lectio Divina.

Los versos del 1 al 13 del primer capítulo me recuerdan aspectos básicos de la fe, destaco los siguientes:

- Somos extranjeros en este mundo:

"Pedro, apóstol de Jesucristo, a los elegidos que viven como extranjeros dispersos por el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia." (1:1)

Lo cual nos recuerda que estamos de paso y que no debemos apegarnos demasiado al sistema que nos rodea el cual pasará y no permanecerá finalmente.

- Hemos sido escogidos para obedecer a Jesús:

"A vosotros, objeto del designio amoroso de Dios Padre y consagrados por medio del Espíritu para que obedezcáis a Jesucristo y seáis purificados con su sangre, os deseo gracia y paz en abundancia." (1:2)

Es decir, tenemos un propósito para nuestra estancia en la tierra, un motivo por el que no solo merece la pena vivir, sino incluso morir, pues está relacionado con colaborar con Jesús en que el mundo sea lo que Dios siempre pensó y el pecado impidió.

- Hemos recibido esperanza:

"Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo que, por su inmenso amor y mediante la resurrección de Jesucristo triunfante de la muerte, nos ha hecho renacer a una esperanza viviente, a una herencia incorruptible, inmaculada e imperecedera. Una herencia reservada en los cielos para vosotros a quienes el poder de Dios asegura, mediante la fe, la salvación que ha de revelarse en el momento final." (1:3-5)

Y hay que aclarar que la esperanza cristiana es diferente a la que abunda en nuestro entorno. No se trata de que no experimentemos la desilusión de que algo que deseamos no se cumpla, sino de vivir sabiendo que finalmente ocurrirá lo que Dios ha hablado y ha prometido. Por tanto, vivimos sabiendo que un día todas las cosas que son buenas van a ser restauradas y vamos a poder experimentar la plena invasión del cielo en medio de un mundo roto.

- Tenemos gozo:

"Por eso vivís alegres, aunque por un poco tiempo todavía sea necesario que soportéis la aflicción de múltiples pruebas." (1:6)

"Os alegraréis, con un gozo inenarrable y radiante, 9al recibir la salvación, meta de vuestra fe." (1:8b)

Y es que esa esperanza produce en nosotros la alegría de saber que avanzamos ante un fin glorioso.

Y ahora me paro en lo que ha llamado más mi atención en el día de hoy:

"Claro que así la autenticidad de vuestra fe —de más valor que el oro, que no deja de ser caduco aunque sea acrisolado por el fuego— será motivo de alabanza, de gloria y de honor, cuando se manifieste Jesucristo" (1:7)

Es decir, con todos los elementos anteriores, ahora Pedro nos recuerda que debemos de enfrentar pruebas, lo cual implica tener que esforzarnos ante fuerzas que tratan de empujarnos en una dirección diferente a la que debemos dirigirnos y/o nos dan la oportunidad de que avancemos en madurez y los cambios necesarios en el dinamismo de la vida. Este elemento no siempre nos gusta, pero hemos de reconocer que cumple un importante papel, ya que si superamos la prueba, acabaremos siendo más fuertes, más parecidos a Jesús.

Dios en su gracia me da identidad, propósito, esperanza, gozo y poder en el Espíritu, si vivo conforme a tales elementos, estaré preparado para salir victorioso de la prueba.

Pienso en las batallas de mi mente, en las tentaciones que enfrento, en las dificultades en las relaciones. Ya he comprobado que si me centro en ello perdiendo de vista mi identidad y propósito, acabo enrededado, caído y debilitado. Sin embargo, tengo la oportunidad de hacer algo ante la tentación y la prueba: mirar a Cristo, recordar mi identidad y propósito en la vida, recordar lo que finalmente va a permanecer y con el gozo que da Dios avanzar y no caer aunque el viento sople en contra. Por cierto, me gusta la idea de que tras la prueba, estaré mejor preparado para seguir adelante.



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