sábado, 31 de agosto de 2019

Los capítulos 2 y 3 de segunda de Pedro hacen una descripción de falsos maestros en medio de la iglesia. Estos son descritos por tener intenciones y motivaciones malvadas.

"Miran con ojos cargados de pasión a la mujer adúltera; están siempre hambrientos de pecado; seducen a los débiles; su corazón rebosa avaricia; ¡son unos malditos!" (2:14)

"Esos individuos son manantiales sin agua, nubes arrastradas por el huracán. Densas tinieblas los aguardan, pues son declamadores ampulosos y vacíos que seducen con la promesa de placeres carnales desenfrenados a quienes acaban de escapar de las garras del error. Les prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos del vicio, pues quien te vence te esclaviza." (2:17-19)

Esto nos hace pensar en que la verdadera libertad viene por el sometimiento al ritmo y a la vida ordenada y organizada por Dios. Por ello no es extraño que acabe esta carta resaltándome otra vez la palabra "esforzaos". Dice Pedro en contraste con el estilo de vida corrupto que ha descrito:

"Nosotros, sin embargo, confiados en la promesa de Dios, esperamos unos cielos nuevos y una tierra nueva que sean morada de rectitud. Por tanto, queridos, en espera de tales acontecimientos, esforzaos por vivir en paz con Dios, limpios e intachables."  (3:13-4)

La vida cristiana es una vida activa y no pasiva. Lutero dice en su introducción al comentario de Romanos: "Oh, esa fe es una cosa viva, atareada, activa, poderosa! Es imposible que no esté haciendo sin cesar lo bueno"

La pregunta que me hago hoy es : ¿estoy andando ese camino en el que uno se esfuerza de manera activa e intencional por vivir en paz con Dios, limpio e intachable? (3:14)

Que la gracia y el poder para vivir la vida de Cristo viene de Dios no tiene para mi duda, pero que esa gracia y poder nos lleva a esforzarnos en una nueva manera de vivir tampoco.

Y aquí viene un problema para mi: además de la gracia y poder para vivir el Camino, enfrento la tendencia de dejarme llevar por mis propios deseos egoístas, y cuando hago caso a mi vieja naturaleza, entonces las duras y desagradables palabras de Pedro para los falsos maestros en estos capítulos también llegan a describir mi corazón. Es por esta razón, que en la libertad de elección que tenemos los seres humanos, tiene sentido el esfuerzo al que Pedro alienta a sus lectores.

Una de las cosas que he descubierto en la vida, es que las necesidades en los seres humanos han sido puestas por Dios y son legítimas y sagradas. El problema real viene cuando tratamos de satisfacer dichas necesidades con estrategias fatales, que dejan de lado la voluntad del Creador. Cuando eso ocurre, acabamos contribuyendo a una de estas cuatro rupturas: con Dios, con nosotros mismos, con nuestro prójimo o con el entorno. En vez de permitir que Dios nos dirija a responder armónicamente ante nuestra necesidad, dejamos que lo haga el egoísmo, y ahí acabamos siendo maestros del error y contribuyentes al desprecio, así como Pedro describe en esta carta a los falsos maestros. Ante esta posibilidad, la advertencia es clara:

"Estáis, pues, advertidos, mis queridos. Montad guardia, para que no os seduzca el error de los libertinos ni se desmorone vuestra firmeza. Y creced en gracia y en conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él la gloria ahora y por siempre. Amén." (3:17-18)

Quiero acabar mi meditación en esta carta, describiendo una herramienta práctica de montar guardia para evitar ser seducido del error, o para tratar de arreglar en lo posible el error ya cometido:

1) Reconocer que mis acciones y pensamientos, sean definidos como correctos o incorrectos desde la moral cristiana, tratan siempre de satisfacer necesidades legítimas que Dios ha puesto en mi humanidad para contribuir a la vida.

2) Reconocer que detrás de mis emociones deseadas, hay necesidades satisfechas y detrás de mis emociones no deseadas hay necesidades no satisfechas.

3) Ser capaz de identificar las necesidades reales detrás de mis emociones y  hacerme responsable y vulnerable, expresandolas ante Dios y ante los demás, disponiéndome a reconocer cuando no las satisfago de manera que contribuya al Reino de Dios y pidiendo ayuda a Dios y a la comunidad para satisfacerlas bajo la guía y el poder del Espíritu Santo.

Un ejemplo de haber aplicado este ejercicio ante la contribución a con mi pareja podría ser el siguiente:

"Después de estar meditando y orando, me he dado cuenta que ayer tenía una necesidad de comunicación (la necesidad), cuándo me dijiste que te ibas a ver tu serie favorita me sentí frustrado y enfadado (las emociones causadas por una necesidad no satisfecha) y no fui acertado acusándote de que tienes una adicción (manera de responder que distancia). Quiero decirte que siento no haber sido empático con tu necesidad de descanso y desconexión (hacerme responsable). Me gustaría poder sacar un tiempo donde expresarte algunas ideas que tengo para un nuevo proyecto y quería preguntarte si en esta semana podríamos buscar un hueco para contártelas (buscar satisfacer la necesidad de manera que contribuya a la vida)."

Este método puede parecer sencillo, pero hace falta práctica y esfuerzo "montar guardia", para integrarlo en nuestro ser, para que nos lleve así al lugar en el que involucramos a Dios ante los impulsos más profundos de nuestro corazón en medio del contexto cotidiano.

"Señor, gracias por las necesidades que has puestos en los seres humanos, reconozco que a menudo trato de satisfacerlas sin tenerte en cuenta, y al hacerlo, en vez de contribuir a la VIDA, contribuyo a la ruptura y el desastre. Enséñame el arte del camino interior, donde abres mis ojos para identificar mis emociones y las necesidades reales que las motivan, dame el poder para responsabilizarme de lo que pienso, digo, hago y siento. A la vez, abre mis ojos para verte a ti como la mejor guía para satisfacer dichas necesidades de manera que contribuya al amor. Amén"

¿Cuál es la manera en la que me esfuerzo para vivir en la paz y el amor de Dios?





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