martes, 10 de septiembre de 2019

Desde los capítulos 4 al 11, Moisés, en más de un discurso, hace un serio llamado al pueblo que ha estado dando vueltas por el desierto para que se mantenga fiel al pacto con Dios.

"No añadáis ni quitéis palabra alguna a lo que yo os mando, sino cumplid estos mandamientos del Señor, vuestro Dios, que yo os prescribo." (4:2)

En la sección en la que me introduzco hoy, me encuentro con el Shemá, un texto central y muy importante en las Escrituras:

"Escucha, Israel: el Señor —y únicamente el Señor— es nuestro Dios. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas." (6:4-5)

Shemá significa "escucha" y es como se pronuncia en hebreo la primera palabra de esta importante oración. Sin embargo, Shemá, no es simplemente oír sonidos, es una referencia a una escucha atenta e implica también una respuesta por parte del receptor.

El llamado de la Shemá es a amar a Dios. La palabra que usa este texto para "amar" no implica solo emoción, sino que hace referencia a un amor activo, que decide intencionalmente actuar en consecuencia.

Hemos de entender por tanto, que el Shemá es un llamado a la obediencia y la devoción a solo un dios, el único Creador del cielo y la Tierra.

Para entender la Shemá, hemos de conocer el contexto en el que el pueblo de Israel la recibe. Lo primero que hemos de tener en cuenta es el ambiente politeista del momento. El autor Alan Hirsh en su obra "Caminos Olvidados" explica que dicho politeismo implicaba la fidelidad a diferentes dioses ante diferentes actividades, él señala que si un politeista iba a coger agua del río tenía que pasar por el valle, antes de pasar por el valle debía presentar su adoración al dios del lugar. Después quizás debía pasar por el bosque, pero en el bosque vivían espíritus a los que había que ofrecer ciertos holocaustos para recibir su protección. Una vez llegado al río, el politeista podía tener en cuenta a la diosa que gobernaba dicho lugar, y ofrecer el sacrificio adecuado para evitar que el río se secara o acabara provocando inundaciones desastrosas para las cosechas. Es ante esta realidad politeista que el pueblo recibe el Shemá, que viene a decir que cuando pasen por el valle, el bosque o el río, deben adorar al único Dios.

El monoteismo bíblico nos introduce en una espiritualidad integral, donde todo lo que hacemos en la vida cotidiana, debe estar en armonía con el Creador de la vida. Por raro que nos suponga a los occidentales porciones del pentateuco cuando nos habla sobre que hacer cuando se te cae un animal a un hoyo o te sale moho en la cocina, o llega la menstruación... lo que no debemos perder de vista, es que estos libros están conectando aspectos de la vida cotidiana con Dios, para que cualquier actividad que realicemos se convierta en un acto de adoración.

El corazón de este asunto es en realidad un asunto del corazón, es decir, se trata de rendir la familia, el trabajo, el ocio, la sexualidad y cualquier otro aspecto cotidiano ante Dios, realizando así cualquier actividad bajo su guía y no bajo los conceptos de un mundo que no le tiene en cuenta.

En el nuevo testamento, la idea se repite, el apóstol Pablo, por ejemplo, lo dice así:

"Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;" (Colosenses 3:23)

Podemos pensar que el politeismo es algo de otro tiempo y otra cultura, pero creo que eso es un error. A veces los cristianos vivimos en el dualismo sagrado/secular, donde el día sagrado es el domingo, el lugar sagrado es el sitio en el que me reúno ese día con mis hermanos para alabar a Dios y las personas sagradas aquellas que ese día se ponen al frente de la comunidad. El gran problema con esta concepción de lo que es sagrado es cuando todo lo que está fuera de ese día, ese lugar y esas personas se considera "secular". Secular significa separado de Dios. El teólogo Francis Schaeffer dijo "nada es secular, excepto el pecado", sin embargo, muchos cristianos hablan de que el lunes están en un trabajo secular, en vez de en un trabajo sagrado. Si el domingo estamos conectados con Dios y el lunes estamos trabajando como el resto de personas que no tienen en cuenta a Dios, entonces sabemos de que va el politeismo que el Shemá quiere combatir.

Repito, el corazón del asunto es un asunto del corazón; nuestro trabajo, nuestro descanso, nuestras fiestas y nuestra sexualidad, entre muchas otras cosas, se convierten en algo tremendamente sagrado cuando las llevamos a cabo desde nuestra rendición al Dios que las ha creado y nos la ha ofrecido para nuestra vida diaria.

Moisés, está recordando al pueblo que sus vecinos viven sin tener en cuenta a Dios, viven sirviendo otros dioses, pero que ellos son llamados a vivir en armonía con el Creador del Universo.

Pienso en cuantos dioses hoy reclaman fidelidad en mi cultura occidental ofreciéndome estilos de vida diversos: el materialismo, el consumismo, el hedonismo, el egoísmo... pienso en los grandes templos que se levantan para adorar y cumplir los preceptos de estos dioses (entre ellos los grandes Centros Comerciales), y pienso en el consejo de Moisés de vivir de manera diferente a como viven quienes no tienen en cuenta a Dios.

Cuando esté con mi familia, cuando esté trabajando o estudiando, cocinando, paseando, descansando o festejando, a un solo Dios estoy sirviendo. Como Pablo dijo: "Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;" 

¿De qué manera el Shemá amplía mi concepto de adoración? ¿En qué lugares y actividades me cuesta ver y contar con Dios? ¿Qué tipo de formación espiritual necesito para sumergirme en una espiritualidad más integral y menos dualista?



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