lunes, 11 de noviembre de 2019

En proverbios 9 encontramos el contraste entre corregir al que tiene una actitud cínica y quien tiene una actitud sabia:

"Quien corrige al cínico recibe insultos,
quien reprende al malvado, desprecio.
No reprendas al cínico, que te odiará;
corrige al sabio y te amará.
Dale al sabio y será más sabio;
enseña al justo y aprenderá más." (9:7-9)

Al primero la corrección le sirve para traer más problema y al segundo para ser más sabio.

El lenguaje, como herramienta simbólica y en constante evolución, necesita ser aclarado e interpretado constantemente ante la realidad que vivimos. Es por ello, que propongo que etiquetas como "cínico" o "sabio" no sean usadas en nuestra lectura como descripciones absolutas de una persona. Nadie actúa de manera cínica ante toda situación; al mismo que podemos llamar cínico, puede actuar sabiamente en situaciones concretas. Tener en cuenta esto que digo, nos puede ayudar a sentirnos aludidos en aquellas situaciones en las que actuamos cínicamente nosotros mismos ¡Qué fácil es identificar solo a los demás cuando se trata de descripciones desagradables!

He de reconocer que recibir amonestación tampoco es algo que me guste, pues la amonestación es señal de que actúo de una manera inadecuada, sin embargo, carecer de la misma puede llevarme a la destrucción.

La madurez emocional sale a la luz cuando somos amonestados. No reflexionar sobre la llamada de atención hacía nosotros sino enfadarnos por la misma es un síntoma de infantilismo. Sin embargo, en la comunidad cristiana no siempre se fomenta la cultura de ser vulnerables los unos con los otros y de fomentar el exhortarnos y amonestarnos. Las comunidades cristianas que operan desde un liderazgo piramidal, suelen caer en que la amonestación solo se lleve a cabo de manera formal a través de los profesionales religiosos, lo cual da a la expresión de la iglesia un carácter más empresarial que comunitario, lo cual dificulta consolidar una cultura de vulnerabilidad.

Para una cultura de corrección y vulnerabilidad, a veces es necesario un momento intencional de rendición de cuentas desde relaciones horizontales. Al menos en mi experiencia, esto está siendo clave a través de una herramienta que denominamos Grupo de Crecimiento.

¿Tienes personas en tu comunidad cristiana ante las cuales puedes reconocer tus errores sin sentirte juzgado? ¿Tienes compañeros/as de camino que te aman lo suficiente como para reprenderte? ¿Qué puedes hacer para fomentar una cultura donde seamos más vulnerables y dispuestos a corregirnos para ayudarnos en el Camino?


0 comentarios:

Publicar un comentario