martes, 5 de noviembre de 2019

Proverbios es un manual de formación espiritual para la vida. En esta ocasión, el capítulo cinco instruye acerca de la vida sexual bajo la fidelidad a la relación conyugal.

La sexualidad es mostrada aquí como un regalo de Dios. Sin embargo, el peligro de satisfacer los deseos sexuales desde la infidelidad está al alcance de todos. Es por ello que el autor nos advierte del peligro de tomar dicho camino y nos anima a centrar nuestra vida sexual con nuestra pareja con un tono erótico que nos recuerda al Cantar de los Cantares:


"Bebe el agua de tu aljibe,
las corrientes de tu pozo.
No viertas tus arroyos por la calle
ni tus fuentes por las plazas.
Utilízalos tú solo,
no los compartas con extraños.
Que tu fuente sea bendita,
disfruta con la esposa de tu juventud,
cierva querida, gacela encantadora;
que sus pechos te embriaguen cada día
y su amor te cautive sin cesar." 
(5:15-19)

Me resaltan las palabras: "y su amor te cautive sin cesar.", otra versión traduce: " recréate siempre en su amor", lo cual me habla de practicidad. Esta práctica de buscar la satisfacción sexual en mi propia pareja y no fuera de ella, es muy adecuada en una era donde la TV y el Internet nos invita y permite recrearnos con el erotismo y la pornografía a través de imágenes ajenas a nuestra relación y participar así de la infidelidad sexual.

La vida sexual en la pareja es un camino de aprendizaje y a la vez es un regalo del cielo. El cristiano no puede olvidar que Dios es el creador del orgasmo y que por tanto, estamos hablando de un asunto sagrado (al decir esto, no pretendo reducir la sexualidad al orgasmo, ni mucho menos, sino aclarar que el placer físico es un invento divino y no diabólico) . La sexualidad nos permite gozar satisfaciendo deseos puestos en nosotros por Dios y afianzar así el poderoso vínculo en la unión desde una entrega profunda, además de la increíble y asombrosa reproducción cuando las condiciones físicas para ella estén presente.

Tanto en hebreo como en griego, hay tres palabras que en nuestro idioma traducimos por amor, "filos" nos habla del amor del compañero, "ágape" del amor de la entrega y "eros" del amor físico. Sin embargo, la infidelidad sexual, nos invita al "eros" sin el "ágape" y el "filos" que debería estar presente en una relación de pareja saludable, por eso la práctica de infidelidad no tiene capacidad de satisfacernos como nos gustaría y si tiene capacidad de dañar la unidad que anhelamos cuando decidimos vivir juntos. Desde la infidelidad, perdemos de vista la sagrada sexualidad, y nos alejamos del misterio y la espiritualidad que posee.

El consejo hoy tiene que ver con una práctica posible y muy beneficiosa: "recréate siempre en su amor". Esto tiene que ver con no imaginar en mi mente ninguna satisfacción sexual fuera de mi pareja, sino que todo pensamiento erótico esté centrado en ella. Esta práctica tiene un tremendo beneficio para los que la llevan a cabo, porque se trata de un camino que nos adentra en la sexualidad madura y plena, y no al "eros" desvinculado del "ágape" y el "filos".  Se trata de no sumergirnos en imitaciones irreales y esporádicas que a la larga nos dejen insatisfechos y dañen el preciado vínculo que estamos construyendo.

Independientemente del hecho que pueda sacar a relucir mis necesidades sexuales ¿A donde suelo llevar mi imaginación cuando brotan? ¿Cómo centrar mis pensamientos eróticos en mi pareja puede ayudarme a una vida sexual más plena con ella? ¿De qué manera el imaginar escenas eróticas fuera de mi pareja deteriora el vínculo que anhelamos?




2 comentarios:

  1. Muy interesante. Creo que hace falta, entre muchos de los otros retos que ha de afrontar la iglesia, una reforma de la sexualidad, especialmente para adolescentes i jóvenes. Creo que la Iglesia ha considerado siempre la sexualidad como enemigo, como algo que nos aparta de Dios i de "el buen camino". Sin embargo tal como se muestra en los versículos de esta entrada Dios ha creado la sexualidad para ser gozada en su plenitud. Si estamos transmitiendo un mensaje de miedo, peligrosidad y pecado cada vez q nos referimos al sexo, que es un tabú en muchas comunidades, podemos generar muchos problemas para q los jovenes puedan vivir una sexualidad sana y completa, una sexualidad que para mi tiene mucho de espiritual. Personas con sentimiento de culpabilidad, espectativas no cumplidas, problemas de violencia de genero, dificultad para experimentar orgasmo femenino, etc.

    Creo que es preocupante que en campamentos y eventos de jovenes nunca se pueda hablar de sexualidad más allá de el noviazgo, la abstinència y los peligros del porno y los embarazos no deseados.

    Un buen libro sobre este tema:

    http://www.nadiabolzweber.com/book/shameless

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Llorenc por tu comentario y la aportación del libro. Estoy contigo acerca de la necesidad de una reforma en nuetsra manera de ver y afrontar la sexualidad.

      Eliminar