sábado, 2 de noviembre de 2019

ESFUERZO Y REGALO (PROVERBIOS 2)

Proverbios dos nos anima a ser muy activos en la búsqueda de la sabiduría. La versión que estoy leyendo usa los siguientes verbos en los versos del uno al cuatro: aceptar, guardar, prestar atención, abrir, invocar, llamar, perseguir, rastrear... Todo ello nos habla de esfuerzo personal.

"Hijo mío, si aceptas mis palabras
y guardas cual tesoro mis mandatos,
prestando atención a la sabiduría
y abriendo tu mente a la prudencia; 
si invocas a la inteligencia
y llamas a la prudencia;
si la persigues como al dinero
y la rastreas como a un tesoro,
entonces comprenderás lo que es respetar al Señor, 
y encontrarás el conocimiento de Dios."
(2:1-5)

Sin embargo, a pesar de todo ese esfuerzo al que somos invitados, el verso seis nos dice que es el señor quien concede la sabiduría y que es de su boca de donde sale el saber y la prudencia.

"Porque el Señor concede la sabiduría
y de su boca salen el saber y la prudencia;"
(2:6)

El esfuerzo personal y el regalo de Dios parecen antagonistas en nuestra cultura griega con énfasis en los dualismos, y en nuestra teología tan influenciada por la cosmovisión helenista. Parece como si lo uno descarta a lo otro. Sin embargo proverbios dos, me muestra el esfuerzo personal y el regalo de Dios como complementarios.

Dallas Willard enseñó que la gracia no significa estar de brazos cruzados, es por ello, que en esto de adquirir sabiduría, también hay tarea para mí.

¿Cuál es la manera práctica en la que busco la sabiduría? ¿Puedo ver mi esfuerzo personal también como un regalo, pensando en que Dios pone en nosotros tanto "el querer como el hacer"?


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