viernes, 8 de noviembre de 2019

LÍMITES (PROVERBIOS 7)

Si no estamos conscientes de que existen valores universales que nos benefician en la restauración de las consecuencias del pecado, es fácil ver los consejos y mandamientos en las Escrituras tan solo como una limitación. Las instrucciones que encontramos en la Biblia para nosotros, más que limitar nuestras vidas, nos ofrecen un camino práctico para la vida plena. En el capítulo 7 de proverbios me resalta la frase:


"Guarda mis mandamientos y vivirás" 
(v. 2)

No deberíamos pasar por alto la posibilidad del dogmatismo religioso, que desde un literalismo descontextualizado, busca crear dogmas que permitan controlar nuestras vidas y la vida de los demás, y tampoco debemos ignorar las respuestas en nuestra cultura que se ofrecen a dicho legalismo, por lo general no son críticas a la espiritualidad profunda, sino a la religión que pone cargas pesadas.

Al tratar de combatir la religiosidad que nos pone cargas pesadas, podemos irnos al otro extremo, el de ponernos a la defensiva con los límites. La ley del péndulo nos recuerda que nuestras reacciones, por legítimas que sean, no suelen ser el paradigma de equilibrio que buscamos.

Es cierto que a menudo vemos en nuestro mundo como se ejerce el control a través del miedo, lo cual no significa que el miedo no sea una emoción necesaria en nuestras vidas. Aprendí esto en un taller de arteterapia, donde la terapeuta nos invitó a reconciliarnos con esta emoción, al reconocer que sin el miedo, probablemente estaríamos ya muertos. Dios es el inventor de las emociones, y nos dotó con ellas con motivo. Ante esto, quiero aclarar que el miedo nunca debe ser una herramienta para controlar a otros, ni tampoco debería ser la motivación principal de nuestras decisiones, pues en el otro extremo, debemos cuidarnos de que el miedo no nos limite a salir de la zona de confort que nos está oprimiendo. Nuevamente debemos tener en cuenta la ley del péndulo a la hora de relacionarnos con el miedo.

No obstante, al hablar de límite lo importante es discernir cuando este nos libra de la opresión y cuando nos oprime. Los límites que Dios nos aconseja, que no siempre coinciden con los que la religión o la interpretación bíblica nos ofrece, son precisamente para que gustemos de una vida plena y nos libremos de la opresión.

Hoy escuchaba en un programa una definición de necesidades que llamó mi atención. Las necesidades fueron definidas como valores universales, en el sentido de que todos los seres humanos, las experimentamos en algún momento con más o menos fuerza. Podríamos considerar, por tanto, las necesidades o valores universales más básicos como comida, luz, calor o algunos más abstractos y no por ello menos importantes, como la aceptación, el amor o la paz. En este sentido, las necesidades son un motor que Dios ha puesto en nuestro interior y que nos mueve a acciones concretas. La cuestión aquí es ¿Cómo vamos a satisfacer estas necesidades que a veces están tan vivas en nosotros? y es aquí donde aparecen las estrategias como la manera en la que respondemos a nuestra necesidad.

A veces confundimos las estrategias con las necesidades, por ejemplo "necesito hablar contigo" es una estrategia y no una necesidad, la necesidad podría ser de claridad, de comprensión, apoyo etc.

Creo que toda persona ha experimentado estrategias eficaces e ineficaces. A veces nuestras necesidades han sido satisfechas con estrategias que manifiestan armonía con Dios, con nuestro interior, con nuestro prójimo y con el resto de la creación (contribuyen a la restauración de lo que el pecado ha estropeado) y otras veces la estrategia nos ha dejado con efectos secundarios no deseados.

"Guarda mis mandamientos y vivirás" es una invitación a contar con el consejo de Dios a la hora de responder a las necesidades que están vivas en nosotros, entendiendo que Él mismo que ha puesto las emociones y necesidades en el ser humano, se dispone a guiarnos para encontrar la respuesta más satisfactoria ante dichas necesidades.

Concretamente proverbios 7 nos cuenta sobre un joven al que se le despierta una necesidad sexual, necesidad, por cierto, muy legítima y sagrada en el ser humano. Esta necesidad ha sido estimulada por una mujer que desea serle infiel a su marido y que le invita a ir a su cama ¿Cómo responde este joven a una necesidad legítima en medio de dicha invitación? se nos cuenta lo siguiente:

"e inmediatamente él la siguió,
como buey llevado al matadero,
como ciervo atrapado en la red"
(7:22)

La sabiduría, probablemente ante la experiencia ya vivida aconseja lo siguiente:

"no te dejes arrastrar por ella,
no te extravíes tras sus huellas,
porque ha dejado a muchos malheridos
y sus víctimas son muy numerosas."
(7:25-26)

C.S. Lewis dijo que Dios aborrece el pecado porque ama mucho al ser humano. Esto es algo que no podemos olvidar. Las razones de huir de ciertas prácticas, no son limitar nuestra vida, sino evitar nuestra destrucción, es el pecado el que ha limitado nuestra relación con Dios, con nosotros mismos, con nuestro prójimo y con el resto de la creación. Dios quiere precisamente que VIVAMOS con mayúsculas.

¿Qué prácticas crees que Dios te está mostrando que debes evitar y por tanto deberías poner un límite en tu vida? ¿Cómo sabes que dichas prácticas no te benefician? ¿Qué diferencia encuentras entre una estrategia que te puede servir a ti y no a otro y una necesidad o valor universal que puede ser buscado por todo ser humano en algún momento de su vida? ¿De qué manera llevas a Dios lo que sientes y necesitas para que el te guíe en responder con eficiencia?


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