lunes, 4 de noviembre de 2019

MINDFULNESS (PROVERBIOS 4)

En Proverios cuatro me destaca la frase:


"Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida." 
(4:23) 

La versión La Palabra lo traduce así:

"Vigila atentamente tu interior, pues de él brotan fuentes de vida".

La pregunta es: ¿Cómo guardo mi corazón? O lo que es lo mismo, ¿Cómo vigilo atentamente mi interior?

El mismo texto me da acciones muy prácticas que están relacionadas con estar consciente en como estoy viviendo. A veces nuestra vida va muy rápida, la inercia nos empuja y no tomamos tiempo para tomar distancia y ver que está pasándonos y como estamos viviendo. Sin embargo puedo pasar a ser introspectivo y contestar las siguientes preguntas:

- ¿Qué revela mi manera de hablar?
- ¿Qué demuestra lo que miro y busco con mis ojos?

El poeta me aconseja:

"Aparta de tu boca el engaño y aleja la falsedad de tus labios. 
Que tus ojos miren de frente, que sea franca tu mirada." 
(4:24 y 25)

Y es por ello que debería por tanto "Observar el sendero que piso" (v. 26)

En nuestros días está de moda el "mindfulness" (meditación para estar plenamente conscientes). A veces estas modas son el reflejo de una necesidad que no está siendo satisfecha adecuadamente. Sospecho que en nuestra sociedad muchos se están dando cuenta de que nuestro ritmo cotidiano nos lleva adelante como "Zombies", sin darnos cuenta de lo que realmente está pasando. La Biblia lleva miles de años recomendando a sus lectores que paren y mediten en como estamos viviendo con el fin de asegurarnos que estamos en el Camino en armonía con Dios y su mundo.

Meditar en lo que hablamos y lo que observamos, puede ser muy revelador acerca de como está nuestro corazón y por tanto, puede ser un ejercicio básico para poner en práctica el consejo de hoy:

"Vigila atentamente tu interior, pues de él brotan fuentes de vida"

Además, esta práctica de tratar de estar presente en el ahora, puedo ampliarla a tratar de estar consciente de la presencia de Dios, quien me ayuda como nadie a conocer mis caminos y lo profundo del corazón.

¿Qué tal si empiezo a dedicar unos minutos cada día para parar y estar en silencio delante de Dios? ¿Cómo la quietud y el silencio me ayuda a estar más consciente de todo el ruido dentro y fuera de mi?


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