sábado, 23 de noviembre de 2019

En estos días he estado leyendo los capítulos del 16 al 21 de proverbios. Estos capítulos corresponden a proverbios que hablan sobre la vida y la conducta.

La manera en la que hablamos, la manera en la que tratamos al pobre, la manera en que enfrentamos el trabajo, en la que escogemos compañía, en la que aprendemos de lo que pasa alrededor, aun la manera en la que enfrentamos la dificultad y la enfermedad... es tenida en cuenta por el autor. Proverbios nos anima a analizar cada aspecto de nuestra vida, a evaluar lo cotidiano, las acciones, las actitudes y aun las aptitudes. Me encanta la espiritualidad integral de este libro.

Nuevamente me resalta un versículo que podría ser un resumen de todo lo leído en este bloque:

"Encomienda a Jehová tus obras, 
Y tus pensamientos serán afirmados" 
(16:3)

El texto me hace pensar en la práctica de buscar a Dios temprano en la mañana, al empezar el día, para pedir su dirección y ayuda en medio de todo lo que vamos a hacer: no importa que lo previsto en el día sea trabajar o descansar, estar con la familia o con amigos... aun enfrentar dificultades... No obstante, encomendar a Dios nuestras obras, no significa planificar sin Dios y luego pedir que bendiga nuestro camino, tiene que ver con obrar conforme a la voluntad de Dios, agradarle en todo lo que hacemos, tiene que ver con una rendición radical de cada aspecto de nuestra vida.

El secreto de una espiritualidad integral, nos lleva a la antigua "Shema": "Oye Israel, el Señor vuestro Dios, es el único Señor", es el Señor del domingo, pero también del lunes, el Señor de nuestras reuniones cristianas, pero también el Señor del trabajo y del descanso y del ocio... y sea lo que sea lo que hagamos, lo hacemos rendido a él. Haciendo eco de Pablo: "Y todo lo que hagais, hacedlo de corazón, como para el Señor, y no para los hombres"


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