jueves, 9 de enero de 2020

EL ANTINOMIANISMO (JUDAS)

En estos días me he adentrado en el libro de Judas, una obra que se le atribuye a uno de los cuatro posibles hermanos de Jesús (Mateo 13:55, Marcos 6.3). Judas parece que quería escribir sobre otro tema, pero al conocer sobre el comportamiento de algunos corruptos e inmorales influyentes en la iglesia, decide hacer un escrito de advertencia:

"Queridos hermanos, ardía yo en deseos de escribiros acerca de un asunto que a todos nos concierne: el de nuestra salvación. Pero ahora debo hacerlo forzado por las circunstancias, pues es preciso alentaros a combatir en defensa de la fe confiada a los creyentes de una vez por todas." (v. 3)

La obra de Judas es corta, pero tiene mucho que aportarnos sobre un extremo peligroso de la fe: el antinomianismo. El autor Dallas Willard decía que en el camino de la fe hay dos precipicios peligrosos que debemos evitar. En un extremo del camino está la herejía del moralismo, que consiste en creer que podemos salvarnos a nosotros mismos a través de nuestras buenas obras. En el otro extremo, está la herejía del antinomianismo, que consiste en creer que la gracia significa que no importa como vivamos, convirtiendo la libertad en Cristo en una licencia para pecar. Este es el error que combate esta carta:

"Y es que entre vosotros se han infiltrado solapadamente algunos individuos cuya condenación está anunciada en las Escrituras desde hace mucho tiempo; son gente impía que confunde la gracia de Dios con el libertinaje y que reniega de Jesucristo, nuestro único Dueño y Señor." (v. 4)

Judas no se centra en la teología de estos maestros, se centra en el estilo de vida que llevan. De esta manera, esta carta profundiza en la enseñanza de Jesús acerca de que aquellos que le aman, son los que guardan sus mandamientos (Juan 14:15). Es decir, la fe cristiana no se puede reducir a simplemente aceptar ciertas ideas teológicas, lo que determina nuestra fe es la manera en la que vivimos.

Esto nos sitúa en el lugar adecuado para entender la formación espiritual. Una formación espiritual basada solamente en la oratoria suele dar como resultados a cristianos con una cabeza llena de información y un cuerpo desentrenado para enfrentar el pecado.

Judas se presenta como un conocedor de la literatura de su época, de ahí que su escrito haga referencia no solo a los libros de la Torá, sino también a la literatura apócrifa. En aquel tiempo, como en nuestros días, un libro no tenía que estar en la Biblia para ser considerado importante. Los numerosos ejemplos de Judas, basados en libros apócrifos como el de Enoc y en historias del Antiguo Testamento como las de Sodoma, Cain y Balaam... pretenden alertar a los cristianos de como el camino de la corrupción y la inmoralidad que está presente en la comunidad acaba en destrucción, y por lo tanto debe ser evitado.

"Lo mismo que esos ángeles, también Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas se entregaron a la prostitución, y se dejaron llevar por vicios contra la naturaleza. Por eso sufrieron el castigo del fuego eterno y quedaron como advertencia para todos" (v. 7)

El que dentro de la iglesia encontremos personas corruptas e inmorales, no es algo que deba tomarnos por sorpresa. No solo el Antiguo Testamento nos presenta numerosos ejemplos sino que también los apóstoles nos advierten:

"Pero ustedes, queridos hermanos, acuérdense de que los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo les habían dicho: «En los últimos tiempos habrá gente burlona, que vivirá de acuerdo con sus malos deseos.»" (v. 17-18)

Quizás el sincero análisis de nuestros propios deseos y pensamientos, pueden ser la mejor ayuda para no sorprendernos de lo fácil que puede ser el acabar promoviendo conductas corruptas e inmorales en medio de la comunidad cristiana. He comprobado que leer libros como Judas y acabar viendo el peligro fuera de mi y no dentro de mi, suele ser una señal de lo cerca que estoy en caer en la herejía que quiero evitar.

Las metáforas de este libro me parecen brillantes, pues nos hablan de signos internos relacionados con un estilo de vida fuera del camino de la fe: egoísmo, inconstancia, vacío interior, falta de propósito, una vida infructuosa... así lo expresa Judas:

"...Son pastores que cuidan solamente de sí mismos. Son nubes sin agua, llevadas por el viento. Son árboles que no dan fruto a su tiempo, dos veces muertos y arrancados de raíz. Son violentas olas del mar, que arrojan como espuma sus acciones vergonzosas. Son estrellas que han perdido su rumbo y están condenadas a pasar la eternidad en la más negra oscuridad." (v. 12b-13)

Si nos miramos con profundidad y sinceridad ¿encontramos algunos de estos síntomas en nosotras mismas como personas espirituales?

La conclusión de Judas es muy práctica: desde el fundamento de la santísima fe, es decir, del evangelio que nos anuncia la vida, la muerte y resurrección de Jesús por nuestros pecados para que lleguemos a formar parte de una nueva humanidad, dediquémonos a la oración bajo la guía del Espíritu Santo y al amor de Dios, el cual se manifiesta de manera muy práctica cuidándonos unos de otros en medio de la comunidad cristiana:

"Pero ustedes, queridos hermanos, manténganse firmes en su santísima fe. Oren guiados por el Espíritu Santo. Consérvense en el amor de Dios y esperen el día en que nuestro Señor Jesucristo, en su misericordia, nos dará la vida eterna. Tengan compasión de los que dudan. A unos sálvenlos sacándolos del fuego, y tengan compasión de otros, aunque cuídense de ellos y aborrezcan hasta la ropa que llevan contaminada por su mala vida." (v. 20-23)

De esta manera, es que nos podemos mantener alertas.

No nos podemos salvar a nosotros mismos y ni aun nuestro esfuerzo tiene el poder para cambiar lo profundo del corazón,  solo Dios nos salva:

"El Dios único, Salvador nuestro, tiene poder para cuidar de que ustedes no caigan, y para presentarlos sin mancha y llenos de alegría ante su gloriosa presencia." (v. 24-25a)

A la vez, la gracia divina nunca significó estar de brazos cruzados y evitar el esfuerzo como parte de una fe viva y activa que nos coloca en el lugar donde solo Dios nos protege, nos transforma y nos salva.

¿Hay señales en mi y/o en mi comunidad cristiana de una vida de inmoralidad y/o corrupción? ¿Qué prácticas pueden movernos al lugar donde Dios nos devuelve propósito y el dar buenos frutos? ¿De qué manera podemos amarnos y ayudarnos para ser libres de un camino que nos aleja de la voluntad de Dios?




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