miércoles, 5 de febrero de 2020

Los capítulos 20 y 21 de Números nos relatan a Israel en otro tramo de su viaje, y como en porciones anteriores, la queja sigue estando muy presente.

"La comunidad padecía falta de agua y se amotinaron contra Moisés y Aarón. El pueblo se quejó contra Moisés, diciendo: — ¡Ojalá hubiéramos muerto también nosotros cuando perecieron nuestros hermanos en presencia del Señor" (20:2-3)

"y protestó contra Dios y contra Moisés, diciendo: — ¿Por qué nos habéis hecho salir de Egipto para hacernos morir en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y estamos hastiados de este alimento miserable." (21:5)

En la queja expresada en el capítulo 20,  encontramos a Moisés muy cargado con las continuas protestas del pueblo y aunque acude al Señor para buscar respuesta y la obtiene, no responde exactamente conforme Dios le indica, lo cual trae consecuencias:

"Pero el Señor dijo a Moisés y a Aarón: — Por no haber confiado en mí y no haber hecho que se manifestara mi santidad delante de los israelitas, no guiaréis esta comunidad a la tierra que les he dado." (20:12)

En la segunda queja del capítulo 21, el pueblo acaba siendo atacado por serpientes venenosas, lo cual atribuyen a una consecuencia de sus actitudes:

"por lo que el pueblo acudió a Moisés y le suplicó: — Hemos pecado al hablar contra el Señor y contra ti. Intercede ante el Señor para que aleje estas serpientes de nosotros. Moisés intercedió por el pueblo." (21:7)

En ambas ocasiones, Dios escuchó la intercesión de Moisés y proveyó en un primer momento, agua de una roca para satisfacer la sed del pueblo y después, una serpiente de bronce que proveyó sanidad a todas las personas que la miraban estando afectadas por el veneno de los reptiles.

Dios conoce las dificultades de nuestros caminos y las consecuencias de nuestros errores, Él desea que aprendamos a acudir confiadamente a su presencia en vez de andar por la vida culpabilizando a los demás de lo que nos sucede. Lo segundo, sabemos que solo trae ruptura y sufrimiento, lo primero, nos coloca en el lugar donde la provisión de Dios actúa. Moisés era escuchado y guiado cuando ante las dificultades, acudía al Señor con sinceridad. Para los cristianos, Jesús es la respuesta que Dios nos ofrece: Él es el agua de la roca y quien fue levantado para que quienes le miremos obtengamos sanidad.:

"pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna" (Juan 4:14)

"Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo aquel que cree, tenga en El vida eterna." (Juan 13:14-15)

La reflexión para mi en este día tiene que ver con mis respuestas ante las dificultades ¿Soy de los que busco culpables cuando las cosas no son como me gustaría o de los que acudo al Señor confiando en su guía y provisión en Jesús? Un ejercicio interesante, es meditar en lo que ha pasado cuando, ante mis necesidades insatisfechas, mi estrategia ha sido buscar culpables y quejarme y que ha pasado cuando ante mis necesidades insatisfechas, he acudido a Dios con vulnerabilidad y confianza ¿Qué puedo hacer para salir de lo primero y  avanzar en lo segundo?



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