viernes, 14 de febrero de 2020

Los capítulos en los que me adentro nos hablan de los detalles acerca de las ofrendas diarias, ofrendas mensuales, el día de reposo, fiestas y también una ley acerca de los votos. Todo ello implicaba para el pueblo de Israel, constancia, repetición y atención, los cuáles son elementos importantes para la formación espiritual.

Los ritmos de las ofrendas de adoración eran como señales en el camino que constantemente recordaban al pueblo quien es el Dios que les provee y perdona.

"El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: — Di a los israelitas: Estad atentos a presentarme en los tiempos prefijados mis ofrendas, es decir, los alimentos que me pertenecen, junto con mis otras ofrendas que me causan un grato olor." (28:1-2)

El descanso, provee un momento especial para disfrutar de la vida, para evaluar como la estamos viviendo y para una mayor consciencia para la adoración:

"El primer día del séptimo mes, celebraréis asamblea solemne y no haréis ningún tipo de trabajo. Lo celebraréis como el día del resonar de las trompetas." (29:1)

Una de las fiestas en medio del pueblo es la de las tiendas, también llamada la fiesta de los tabernáculos (29:12-39), es interesante observar que esta fiesta trae al pueblo el recuerdo de un momento difícil; el de vivir en el desierto en medio de tiendas. Sin embargo, esa experiencia compleja les permitió experimentar más sobre la provisión de Dios y contribuyó sin duda a la formación del carácter. Me pregunto, que momentos difíciles podemos celebrar como familia o comunidad, recordando la provisión del Señor y las lecciones aprendidas.

El capítulo 30 señala como actuar ante los compromisos que adquirimos con palabras:

"Si alguien hace una promesa al Señor o se impone con juramento una obligación a sí mismo, no quebrantará su palabra, sino que cumplirá aquello a lo que se comprometió." (30:3)

La adoración, no solo es una cuestión de tomar tiempo para parar, considerar y agradecer, es también un estilo de vida en armonía con el Dios al que se adora. En este caso, se adora al Creador de la vida, quien tiene interés que vivamos en armonía con Él, con nosotros mismos, con el prójimo y con la naturaleza. Es ahí, donde las leyes de los votos que encontramos en el capítulo 30, ayudaban a Israel en ese momento a considerar interactuar con su prójimo con integridad y responsabilidad.

Estos tres capítulos juntos, ponen ante mi tres elementos claves de la vida espiritual: un ritmo constante que me ayuda a ser consciente de lo que Dios me ofrece y me pide, un descanso regular que me permite disfrutar de la vida y una mayor intencionalidad en la celebración y todo ello debe traducirse en respuestas honestas y asertivas en medio de las interacciones de la vida cotidiana. Los tres elementos son columnas básicas para sostener una formación espiritual equilibrada.

¿Qué elementos repito cada día y se convierten en señales para andar el Camino que Dios desea para mi? Piensa en un ritmo diario  con elementos como la oración, lectura bíblica, silencio, memorización de textos, uso de un diario para anotar lo que creo que Dios me está mostrando etc.

¿Cuál es mi ritmo actual de descanso? Piensa si cada día tienes unas horas para parar y disfrutar, si cada semana tienes al menos un día para salir de la rutina y si cada mes, trimestre o semestre tienes al menos un fin de semana para salir y descansar por ejemplo en un viaje.

¿Cuáles son las respuestas que debo dar bajo la guía del Espíritu Santo ante los retos cotidianos? Piensa por ejemplo en decir siempre la verdad, no criticar o quejarme, reciclar la basura, no mirar hacía otro lado ante el necesitado que se cruza en mi camino...


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