viernes, 3 de julio de 2020

LOS PROBLEMAS DE NO SOMETERME (ESTER 3)

En el capítulo tres, entra en escena Amán, a quien el rey Asuero le da una posición tan privilegiada en el reino, que quienes se encuentran con él se tienen que arrodillar. No obstante, Mardoqueo, se niega a postrarse ante él:

"A su paso, todos los servidores del palacio se arrodillaban e inclinaban la cabeza ante él, porque así lo había ordenado el rey. Pero Mardoqueo no se arrodillaba ni inclinaba la cabeza a su paso." (3:2)

El libro no deja claro la motivación por la cual Mardoqueo no se inclinaba, aunque la versión griega del texto si da a entender que el motivo estaba relacionado con la posibilidad de que fuera en obediencia al primer mandamiento del decálogo.

En el capítulo uno, la negación de Vasti al rey de posar publicamente en la fiesta, provocó un edicto que fortaleció la dominación de los hombres sobre sus parejas. En esta ocasión, la negativa de Mardoqueo a postrarse delante de Amán, provocó la planificación de un genocidio contra los judios:

"Y al saber que Mardoqueo era judío, decidió no solo castigarlo a él, sino exterminar con él a todos los de su raza, a todos los judíos que vivían en el reino de Asuero." (3.6)

Cuando en el corazón del ser humano albergamos el deseo de colocarnos por encima de otros, el no lograr nuestra posición de dominación nos puede llevar a seguir sacando lo peor de nosotros mismos, hasta el punto de castigar injustamente a quienes se niegan a seguirnos la corriente.

¿Cómo te comportas con las personas que no actúan como tu deseas? ¿Estarías de acuerdo con la idea de que todos llevamos dentro un Asuero o un Amán?

A la vez, el que no queramos entrar en el juego de dominación de otros, también nos puede llevar a tener enemigos y a que nos hagan la vida imposible. Recordemos que la persecución y muerte de los cristianos desde el primer siglo, a menudo estuvo relacionada con el hecho de que se negaban a postrarse ante el César.

¿Cual es el César que reclama hoy tu postración?

El misionólogo Alan Hirsch en su libro "Caminos Olvidados" comenta que el consumismo es el nuevo César de nuestra cultura occidental, siendo los grandes centros comerciales los nuevos templos que reclaman nuestro tiempo y nuestro dinero. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación? ¿Por qué?

A lo largo de las Escrituras, encontramos material para vislumbrar las implicaciones prácticas del monoteismo. En un mundo donde los seres humanos están dispuesto a buscar el favor de los dioses en diferentes áreas de la vida, se hace necesario arrodillarse ante aquellos que se supone que dominan los aspectos cotidianos en los que buscamos bienestar. En mi camino a sacar agua del río, como buen politeista, he de arrodillarme ante el dios del valle que permite las cosechas, ante los espíritus del bosque que me protegen de las fieras y ante la diosa del río que no seca esta fuente de vida para mi familia. Sin embargo, el Dios de la Biblia enseñó a un pueblo que cuando pase por el valle, por el bosque y lleguemos al río, ante un solo Dios debo postrarme. Es decir, el Creador es el Dios de todo, y mi armonía con la creación la encuentro cuando me someto a él en todas las áreas de mi vida.

Cuando no entendemos bien el monoteismo al que somos llamados, acabamos postrándonos ante Dios solo el domingo en un culto dominical, para el lunes vivir como tantos compañeros de trabajo que se postran ante el consumismo y el materialismo y el fin de semana antes de la reunión comunitaria acompañamos a otros postrándonos ante el hedonismo. Dios es el Dios de nuestras reuniones, y de nuestro trabajo, de nuestra sexualidad, de nuestro ocio... y por eso todo lo que hacemos buscamos hacerlo consciente de su presencia y su guía con el fin de alinearnos con una vida en armonía con él, con nosotros mismos, con el prójimo y con el resto de la creación.

Sin embargo, el libro de Ester nos recuerda, que arrodillarnos solo ante Dios y negarnos a hacerlo delante de otros dioses, puede traernos problemas.

¿Qué problemas puede traerte alinearte con Dios en áreas de tu vida que no están sometidas a él? ¿Qué consecuencias experimentas tu y otros al tener áreas de tu vida no sometidas a Dios?






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