domingo, 12 de julio de 2020

Cuando se cumplieron los tres días en que los judíos estuvieron ayunando por Ester, la reina se dispone a buscar audiencia ante el rey, arriesgando así su vida. Nos dice el escrito, que el rey la recibe y aun se dispone a ofrecerle hasta la mitad de su reino si se lo pide, sin embargo, Ester solo le solicita que él y Amán acudan a un banquete que ella va a preparar para ellos:

"Cuando el rey vio a Ester en el patio le agradó su compañía y extendió hacia ella el cetro de oro que llevaba en la mano. Entonces Ester se acercó y tocó la punta del cetro. El rey preguntó a Ester: — ¿Qué te ocurre reina Ester? ¡Dime lo que deseas, y lo tendrás; aunque sea la mitad de mi reino! Ester respondió: — Si al rey le parece bien, venga hoy acompañado de Amán al banquete que he preparado en su honor." (5:2-4)

El rey y Amán acuden al banquete, y allí se le vuelve a preguntar a Ester que desea, a lo que ella contesta con una invitación a un nuevo banquete:

"Ester respondió: — Mi petición y mi deseo son que, si me he ganado el favor del rey y si le agrada cumplir mi deseo y acceder a mi petición, asista también mañana, acompañado de Amán, a otro banquete que le voy a ofrecer en su honor, y entonces le responderé." (5:7-8)

Amán se siente un privilegiado por todo el favor que está recibiendo del rey, y ahora parece que también de la reina, pero hay un asunto que perturba su interior, ya que cuando sale de la fiesta, se encuentra con Mardoqueo, el judío que no se niega a postrarse ante él.

Así expresa Amán toda su mezcla de satisfacción y frustración a su gente de confianza:

"— Yo soy el único a quien la reina Ester ha invitado al banquete que ha dado en honor del rey. Es más, también me ha invitado a acompañar al rey mañana a otro banquete. Pero todo esto no significa nada para mí, mientras vea a ese judío, Mardoqueo, sentado a la puerta del palacio real." 5:12a-13)

¿Hay personas que han hecho algo que no te gusta? ¿Has sentido malestar al encontrarte con ellos? ¿Has deseado alguna vez que a alguien le vaya mal, para que a ti te vaya bien? Esta última pregunta a veces nos la hacemos en nuestro grupo de crecimiento, y más de una vez, nos sirve para sacar el Amán que llevamos dentro.

Una de las cosas que llama mi atención en el libro de Ester, son los irónicos giros que da la historia. Tenemos a Amán ardiendo en odio, y aun cuando ya ha conseguido un decreto para exterminar a los judíos, ahora se dispone acabar concretamente con Mardoqueo siguiendo el consejo de su mujer:

"Entonces su esposa Zeres y sus amigos le dijeron: — ¿Por qué no mandas construir una horca de veinticinco metros de altura, y por la mañana le pides al rey que cuelgue en ella a Mardoqueo? Así irás feliz al banquete con el rey. La sugerencia agradó a Amán que mandó construir la horca." (5:14)

Pero ahora viene el giro... algo más parece que está sucediendo entre bastidores, como si alguna fuerza invisible provocara el desvelo del rey aquella noche. Como por casualidad el desvelado pide que le lean el libro de los acontecimientos de su reinado, y justo en esa lectura, aparece que Mardoqueo salvó su vida. Asuero se da cuenta que Mardoqueo nunca fue honrado por lo que hizo, y en cuanto llega Amán a palacios le pregunta que cree que se debe hacer con alguien a quien desea honrar.

"Cuando Amán hubo entrado, el rey le preguntó: — ¿Qué se puede hacer por una persona a quien el rey desea honrar? Amán dijo para sí: “¿A quién va a querer el rey honrar sino a mí?”." (6:6)

Amán, pensando que el rey lo tenía a él en mente, planeó solicitar ser vestido y coronado con ropas reales y aun paseado en caballo por la ciudad, y así aconsejó a Asuero. Abría que ver la cara de Amán cuando el rey le dijo:

"— Vete de inmediato, toma las vestiduras y el caballo, como acabas de sugerir, y haz eso mismo con Mardoqueo, el judío que está sentado a la puerta del palacio real. No descuides ningún detalle de lo que has dicho." (6:10a)

No me extraña que en la fiesta de Purim, los judíos cuenten la historia de Ester entre risas y disfrases, como si se tratase de un carnaval. La historia me recuerda el refrán "no quieres sopa, pues toma tres tazas" que algunos usan en España para señalar que lo que tememos o no deseamos viene a nosotros una y otra vez.

Amán carecía de una formación espiritual adecuada. Sus principios parece que estaban lejos de las palabras de Jesús "haced bien a los que os aborrecen", y por lo tanto, no estaba entrenado para hacer algo más que odiar. Se dejó llevar por sus emociones no deseadas, y en vez de viajar a lo profundo de su corazón para ver que necesitaba Dios transformar, trató de cambiar el exterior en sus propias fuerzas, creyendo que eliminar a Mardoqueo mejoraría su situación. En realidad, eso acabó destruyéndole.

Ante las circunstancias no deseadas que se repiten en tu vida ¿Estás dispuesto a que Dios transforme lo profundo de tu corazón, o estás tratando en tus fuerzas de cambiar las circunstancias externas?

Estaba meditando en lo diferente que sería la historia de Ester, si Amán, en vez de alimentar su odio, se hubiera planteado actuar de manera diferente con Mardoqueo ¿Te imaginas que en vez de pedirle al rey que exterminara a los judíos cuando Mardoqueo no se inclinó ante él, hubiera pedido al rey que lo invitara a comer junto a él?

Las palabras de Jesús, "bendecid a los que os maldicen" o las de Pablo "vence el mal con el bien" abren ante nosotros un camino de entrenamiento y formación espiritual que en principio parece difícil, pero que en realidad es el único camino para librarnos del gran peso que Amán tuvo que soportar. Recordemos que Jesús dijo "mi carga es suave y mi yugo ligero" lo realmente pesado, es seguir resistiéndonos a la transformación que nos libera de tan impresionantes pesos.

A veces en nuestra vida, el refrán se hace realidad: "no quieres sopa, pues toma tres tazas" ¿Serán oportunidades para cambiar actitudes en nosotros?





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