domingo, 22 de noviembre de 2020

AMAR COMO DIOS AMA (2ª TESANOLICENSES 3)

Pablo ya  ha aclarado que ante la persecución y el sufrimiento no toca especular sobre el fin de los tiempos sino permanecer firmes. Este permanecer firmes lo resume en el capítulo tres con las siguientes palabras:

"Que el Señor, pues, encamine vuestros corazones para que améis a Dios y esperéis a Cristo sin desfallecer." (3:3 BTI)

Me gusta como lo traduce la versión DHH:

"Que el Señor os ayude a amar como Dios ama y a tener en el sufrimiento la fortaleza de Cristo." (3:3 DHH)

El término "amar como Dios ama" da para mucho. A mi me hace pensar en la paciencia que Dios tiene conmigo, en que no me da lo que merezco sino lo que necesito (gracia), en como en momentos de necesidad me entiende, me sostiene y me guía... y podría seguir meditando en el AMOR con mayúscula que llega a mi vida en la persona de Dios y de manera más entendible para mi en la encarnación divina de Cristo y encontrar así mucho para practicar hoy mismo.

Que amen como Dios ama es el deseo de Pablo para quienes están en dificultades en Tesalónica, no es tiempo para perderse en especulaciones acerca de la venida de Cristo, es tiempo de amar como Dios ama entre ellos, a quienes les persiguen, al prójimo... pues el mal que nos rodea en el cristianismo se vence con el bien que procede del puro amor de Dios. El mismo Pablo escribiría más adelante en su carta a los Romanos: "No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal." (Rom 12 21 RVR60) y sabemos como el Maestro inspiró estas palabras del Apóstol con su mensaje revolucionario y contra corriente:

"Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos." (Mat 5:44b-45 RVR60)

Quizás sentimos que hay personas que no nos tratan bien, que tenemos políticos que no realizan siempre sus funciones con acierto, que nos rodea mucho peligro, enfermedad, engaño, mentiras, injusticia etc. Sospecho que el principio para los Tesalonicenses es el mismo que para nosotros: es tiempo de permanecer en el Señor amando como él ama, es tiempo de vencer el mal con el bien, tiempo de permanecer en las enseñanzas revolucinarias de Jesucristo. 

Llama mi atención como muchos cristianos hoy justifican sus duras palabras y reprensiones hacía aquellos que no piensan o actúan como ellos y tras las mismas aclaran que "esta reprensión es un gran acto de amor por su parte"o incluso afirman "no hay mayor acto de amor que denunciar y señalar la maldad de ellos y advertirles del castigo que les espera". 

No voy a entrar a juzgar las intenciones detrás de estas actitudes (a veces tan frecuentes en las redes sociales), porque no descarto que podamos reprender desde el amor. A la vez, suelo sospechar cuando el camino del amor que más se evidencia en nosotros es el de duras palabras que tratan de imitar a Jesús y a los apóstoles ante los religiosos, judaizantes etc. El motivo de mi sospecha, es que mi vieja naturaleza es poco paciente e inclinada a huir de la gracia ante aquellos que piensan y actúan como yo no espero, y he descubierto que mi vieja naturaleza a veces se disfraza de "santidad" para justificar la poca paciencia y gracia que en esos momentos me inunda. A la vez, justificar mis duras críticas comparándome con Jesús, los profetas o los apóstoles, a menudo puede ser otra evidencia más de mi falta de humildad más que de mi amor rebosante. 

Dicho esto, hay lugar para rechazar un estilo de vida desordenado que no contribuya al plan de Dios. De hecho, parece que algunos Tesalonicenses estaban dejando de trabajar y viviendo de una manera desordenada y poco apropiada. Quizás porque las especulaciones sobre la venida de Cristo les servía de excusa para ello o quizás porque la cultura del patronato romano les estaba influyendo, pero fuera como fuera, estaban cayendo en una vida desordenada:

"Finalmente, hermanos, esto es lo que os mandamos en nombre de Jesucristo, el Señor: que os mantengáis apartados de todo hermano que viva ociosamente y no siga la tradición que ha recibido de nosotros." (3:6 BTI)

Pablo les aclara que el principio que les enseñó estando entre ellos fue el de trabajar responsablemente para no serles de carga y servirlos en amor, es decir, trabajar para el beneficio de otros:

"...trabajamos día y noche hasta casi extenuarnos, con el fin de no ser gravosos a ninguno de vosotros." (3:8b BTI)

Aun Pablo les invita a combatir esas actitudes desordenadas separándose de quienes las fomenten, para ver si así tales personas se dan cuentan que deben cambiar:

"Y si alguien no hace caso a lo que os decimos en esta carta, tomad nota de él y hacedle el vacío, a ver si se avergüenza." (3:14 BTI)

Pero estas palabras de Pablo, no deben ser entendidas fuera del contexto original, el cual tiene como fundamento el de que "amemos como Dios ama" y por si alguien tuviera alguna duda de a lo que se refiere con no juntarse o hacer el vacío a los que viven desordenadamente, el mismo Pablo aclara:

"Pero no lo tratéis como enemigo; corregidlo, más bien, como a un hermano." (3:15 BTI)

Es más, el Maestro nos enseñó a tratar a los enemigos con acciones  que les beneficien, así que solo actuar desde duras palabras o disciplinas difíciles de gestionar, es no entender el principio fundamental del amor, la gracia y la compasión que sustenta el evangelio bien entendido y que debe evidenciar cualquier acto de reprensión.

Concluyo diciendo, que esta carta me anima en medio de las dificultades e injusticias, a no olvidar que soy llamado a permanecer firme en Jesús, y que eso significa permanecer en amar como Dios ama. 

¿Cómo percibes principalmente el amor de Dios en tu vida? ¿De qué manera ese amor te inspira amar a otros? Cuando enfrentas dificultades a través de otras personas ¿qué impulsos son los primeros que se manifiestan en ti? ¿Cómo disciernes los impulsos que brotan de tu vieja naturaleza de los que brotan del Espíritu Santo?

Piensa en personas que no te han tratado bien ¿Qué puedes hacer para amarlas como Dios te ama? 
  

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