martes, 17 de noviembre de 2020

CUANDO TE OPRIMEN (2ª TESALONICENSES 1)



Es probable que la segunda carta de Pablo a los Tesalonicenses no se escribiera mucho después de la primera. La persecución de la comunidad cristiana no parece que ha mejorado, y a la vez, en esos momentos difíciles los Tesalonicenses se encontraban confusos sobre el momento de la segunda venida de Cristo. Pablo les escribe una breve carta para animarlos y aclarar sus dudas. 

El capítulo uno comienza con una oración de agradecimiento por la la fe, amor y constancia de esta comunidad, atributos que han sido manifestados en medio de una persecución que en vez de menguar se ha intensificado. 

"Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fe va creciendo y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los demás. Tanto es así que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis." (1:3-4)

El sufrimiento, que en este caso causa la persecución, es por causa del reino de Dios, y por tanto, un vínculo de participación con la obra de Cristo. 

"Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis." (1:5)

La palabra axios traducida como "dignos" hace referencia a la armonía que tiene lugar cuando hay una relación coherente con Dios mismo y su Reino. Si bien los creyentes, en esta relación con Dios, hemos de esforzarnos en amarnos unos a otros, vivir en esperanza en medio de las dificultades soportando desde una actitud pacífica y constante en la fe; es Dios mismo que nos declara "dignos de su llamamiento", y es la gracia misma de Dios que se derrama y que desata el poder que nos sostiene y nos transforma a la imagen de Jesús, en un proceso que incluyen los sufrimientos (1:11-12). 

Pablo empatiza con el dolor de los cristianos en sufrimiento debido a la persecución y les aclara que lo justo sería que aquellos que hacen uso de la violencia y actúan causando dolor a otros, sean los que padezcan las consecuencias terribles del camino que han escogido y que aquellos que han decido vivir en paz con Dios y los seres humanos, reciban el reposo y la paz que anhelan. Si bien, nadie, está exento de padecer las acciones injustas de otros, dichas injusticias no permanecerán para siempre:

"Es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, mientras que a vosotros, los que sois atribulados, daros reposo junto con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo." (1:6-8)

Esta realidad futura, no le es revelada a los Tesalonicenses para saciar ninguna sed de venganza contra sus opresores, es triste que tengamos que decir esto en nuestros días, pero se hace necesario ante el tono que algunos religiosos usan de términos como "perdición eterna" dirigido hacía aquellos que no piensan o actúan como ellos quisieran. 

La realidad de que la injusticia no permanecerá eternamente, debe motivarnos a ser constantes en el amor y en permanecer en las enseñanzas más básicas y revolucionarias del evangelio, que incluyen amar a nuestros enemigos. 

Amar a los que actúan injustamente no es solo decirles una verdad dolorosa sobre el futuro que les espera si no se arrepienten, tal como a veces la religión enfatiza, sino también buscar el bien de ellos desde la gracia escandalosa. Esta gracia escandalosa entiende que "vencer el mal con el bien" implica también bendecirles, andar la milla extra y no ofrecerles lo que se merecen, sino el amor que necesitan para ser libres ¿Acaso no es así como Dios nos alcanzó en su día y nos transforma hoy? 

El movimiento cristiano, bien entendido, es un movimiento que colabora con Dios en este mundo desde una actitud pacífica. Este pacifismo no ignora ni calla sobre el terrible final que tiene el camino de maldad, no se separa de la denuncia profética, pero no es verdaderamente un movimiento cristiano si las armas de combate evidentes y principales contra la maldad no son la gracia, el amor y la compasión.

Las palabras del Maestro "de gracia recibisteis, dad de gracia", no me deja otra opción que tratar a los que hacen mal, de la misma manera que Jesús me ha tratado y me trata a mi cuando hago el mal. 

¿Qué situaciones injustas estás viviendo en tu entorno o país? ¿Quienes son las personas que crees que están actuando injustamente? Imagínate que invitas a estas personas a tu casa y les preparas un banquete y les compras unos regalos especiales ¿Qué ves en tu cara y en la de ellos cuando te imaginas la escena?

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