miércoles, 11 de noviembre de 2020

En los dos últimos capítulos de la carta a los Tesalonicenses, Pablo es tremendamente práctico a la hora de señalar el estilo de vida que debe caracterizar a quienes les leen. Se trata de aspectos que van a desafiar a la cultura predominante de la época y a manifestar una nueva manera de entender la vida y movernos en ella. Desafiar el estatus quo puede llegar a ser muy incómodo, mucho más, cuando la propuesta cristiana, nada tiene que ver con aspectos relacionados con la forma de vestir o el estilo musical, sino con como manejarnos en el contexto de la vida cotidiana desde el amor.

En un lugar donde el templo a Afrodita daba lugar a espacios de prostitución donde los hombres trataran a las mujeres como objetos y la sexualidad se separaba del compromiso, Pablo les dice:

"La voluntad de Dios es vuestra santificación: que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor, no en pasión desordenada, como los gentiles que no conocen a Dios;" (4:3-5)

Les anima a ser responsables en sus trabajos y ante una cultura de afán económico y egoísmo, que se ocupen de los negocios desde la honradez, usando la economía para suplir necesidades:

"Procurad tener tranquilidad, ocupándoos en vuestros negocios y trabajando con vuestras manos de la manera que os hemos mandado, a fin de que os conduzcáis honradamente para con los de afuera y no tengáis necesidad de nada." (4:11-12)

La perspectiva de la vida es también clave para este movimiento contracultura. La perspectiva cristiana nos coloca en el lugar de la esperanza y es en dicho lugar donde nuestra conducta hoy tiene sentido. De ahí que en un mundo donde la tumba es el final, Pablo les recuerda que la muerte ha sido vencida.

"Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él." (4:13-14)

Y que aunque vivir a la manera del Reino de Dios, puede traer dificultades, un día el Reino se establecerá plenamente. El apóstol usa la imagen del César en una entrada triunfal ante una multitud, y la cambia por Jesús siendo recibido de manera gloriosa por una multitud que le recibe en los cielos:

"El Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras." (4:16-18)

Guardamos la esperanza de que la injusticia no permanezca y llegue a su fin y que la plenitud del Reino de Dios venga, pero entrar en cábala de fechas y tiempos no nos corresponde:

"porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche." (5:2)

Lo que nos corresponde, es vivir como si el Reino estuviera ya aquí, y animarnos como comunidad cristiana para que así sea. Las últimas recomendaciones de Pablo es una lluvia de aspectos que los Tesalonicenses no debían descuidar para su formación espiritual, entre estos aspectos les señaló el no menospreciar a los hermanos cuando edifican la comunidad, actuar de manera que se contribuya a la paz, manifestar una actitud de gozo, una vida de oración constante, gratitud, dependencia del Espíritu y de escuchar su voz para el momento presente y evitar toda clase de mal (5:12-22). Llama mi atención que en esta lista de consejos, aspectos tan funcionales como saber tratar bien a los que son responsables en la comunidad y el ayudar a los débiles, se mezclan con aspectos de espiritualidad profunda como el orar sin cesar y no apagar el Espíritu, lo cual nos invita a considerar que la verdadera espiritualidad conecta la tierra y el cielo. Si en nuestra espiritualidad no encontramos esta conexión, necesitamos una urgente revisión. 

Es decir, la futura esperanza del cristiano, no nos lleva a estar de brazos cruzados en una espera resignada, sino que nos introduce en un proceso de santidad, donde el amor se hace evidente de una manera práctica, o dicho de otro modo, donde el Reino de Dios que un día será establecido plenamente, se hace presente aquí y ahora, a pesar de que eso implique ir contra la corriente de este mundo. No podría el apóstol sellar estas ideas con una mejor oración que esta:

"Que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser —espíritu, alma y cuerpo— sea guardado irreprochable para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará." (5:23-24)

Con esta oración, nos agarramos a Aquel que produce este tipo de vida en nosotros, sin su presencia y ayuda, todo quedaría en buenas intenciones, pero la vida con Dios es posible gracias a que Él mismo la produce, la sustenta y la establecerá plenamente.

¿A qué aspectos de la vida de santidad te está llevando Dios en estos momentos? ¿Cómo te afecta el escuchar que Dios es fiel y hará la obra que se ha propuesto? 

¿Cómo ves en tu vida la conexión de aspectos espirituales como la oración, el silencio y el retiro con el uso de tu dinero, tugestión en en el trabajo, vecindario etc.?

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