martes, 9 de febrero de 2021

Los capítulos 4 y 5 de 2ª de Reyes están llenos de historias emocionantes.

Eliseo vive en una comunidad que conoce la pobreza. Están padeciendo la manera en la que se está gobernando el país. Una de las mujeres de esta comunidad quedó viuda y Dios usó a su siervo Eliseo para obtener aceite de manera milagrosa, pagar la deuda y evitar que se llevaren a los hijos de la viuda como esclavos.

"La mujer fue a contárselo al profeta y este le dijo: — Ahora vende el aceite, paga a tu acreedor y con el resto podrán vivir tú y tus hijos." (4:7)

Después vemos a Eliseo siendo hospedado por una mujer sunamita, que acaba siendo bendecida con un hijo, este hijo enferma y muere y Eliseo es usado por Dios para devolverle la vida. 

"Entonces Eliseo llamó a Guejazí y le dijo: — Llama a la sunamita. La llamó, y ella se presentó ante Eliseo, que le dijo:— Toma a tu hijo." (4:36)

También vemos milagros relacionados con la alimentación en medio de la comunidad de profetas: comidas con venenos restauradas, multiplicación de panes que nos recuerdan a escenas del Nuevo Testamento.

En el capítulo 5 se nos narra cómo un general del ejercito de Siria con lepra llamado Naamán, es sanado tras lavarse 7 veces en el río Jordan y cómo esto le permite reconocer al Dios de Israel. 

"Entonces Naamán bajó al Jordán, se bañó siete veces, como le había mandado el profeta, y su carne quedó limpia como la de un niño." (5: 14)

También vemos como el siervo de Eliseo, Giezi contrae la lepra al usar de la mentira y quedarse con los presentes de Naamán que Eliseo decidió no tomar.

"¡Ahora la lepra de Naamán se les pegará para siempre a ti y tus descendientes! Y cuando Guejazí salió de allí llevaba la piel blanca como la nieve." (5:27)

Todas estas historias nos llevan a ver un mover de Dios en medio de aquellos que siendo humildes claman, como la viuda o la mujer sunamita, o una comunidad que experimenta la pobreza, o como aquellos que siendo poderoso como Naamán, acaban humillandose, obedeciendo al profeta y lavándose en un río que no tenía buena reputación. 

Por cierto, es curioso, que los que aconsejan a Naamán para que encuentre y obedezca al profeta para su sanidad son: una esclava que vivía en su casa:

"La muchacha dijo a su señora: — Si mi señor fuese a ver al profeta que hay en Samaría, él lo curaría de la lepra." (5:3)

Y sus propios siervos:

"Pero sus servidores se acercaron y le dijeron:— Padre, si el profeta te hubiera mandado algo extraordinario, ¿no lo habrías hecho? Pues con más razón cuando sólo te ha dicho que te bañes para quedar limpio." (5:13)

El libro de reyes, que cuenta las historias de palacios, no deja de llevarnos a ver el mover de Dios en medio de los humildes, aquellos que padecen la corrupción de los poderosos. Entre ellos, está el profeta y siervo de Dios.

Esto me recuerda la vida de Jesús y me lleva a una pregunta: en medio de un mundo dónde tantos padecen las consecuencias de gobiernos corruptos ¿Dónde está la iglesia con respecto a los que están en necesidad? ¿Estamos cómo Eliseo colaborando con la intervención de Dios en medio de los que claman y se humillan?

El ministerio de Eliseo me recuerda que Dios busca a los que se humillan, a los que reconocen su necesidad. Viene a mi mente las palabras de Jesús cuando dijo que los sanos no tienen necesidad de médico.

Sin importar la clase social y nivel económico ¿Quienes son a mi alrededor los que reconocen su necesidad y están dispuesto a creer que Dios puede ayudarlos? Me pregunto esto porque tengo la sensación que como parte de la iglesia, yo debería estar cerca de ellos y a veces estoy tan lejos. 


0 comentarios:

Publicar un comentario