lunes, 15 de febrero de 2021

En los capítulos del 8 al 10 vemos como Eliseo cumple las comisiones que Dios dio a Elias en 1ª de Reyes 19:15-17 ante la adoración a Baal del pueblo. Estas comisiones implican gran violencia y exterminio por parte de Hazael rey de Siria y Jehú que acaba siendo rey en Israel.

El relato está lleno de violencia y muerte, y el libro deja ver que es Dios mismo quien está ejecutando su juicio.

¿Cómo puedo comprender a Dios en estas historias, donde a veces se fomenta la violencia? He de reconocer que hay cosas que no entiendo en mi contexto, ya que las acciones en estas escenas son impensables de justificar para mi, que estoy en el lugar de la historia donde Jesús se ha convertido en mi Maestro. Sin embargo, más allá de mis dificultades interpretativas, hay dos cosas útiles a tener en cuenta.

En el texto, Dios se responsabiliza de sus decretos divinos, El es Creador, Juez y Salvador y nosotros no somos ninguna de estas cosas. Sin embargo, cuando Dios no ha mostrado claramente su dirección, Dios responsabiliza a los reyes en base al sufrimiento de los más débiles y vulnerables.

En un mundo donde los gobernantes llegan incluso a creer que son la mano ejecutora de Dios, creo que a la iglesia nos toca discernir en base al trato de los más débiles y vulnerables. Es por ello que ante las acciones bélicas de nuestros días, el representar a Jesús tiene que ver con mostrar misericordia y gracia, de lo cual encontramos eco en el Antiguo Testamento también, aunque es en Cristo que nuestras dudas sobre este tema acaban disipándose.

Lo que llama mi atención son las lágrimas de Eliseo cuando está profetizando al futuro rey de Siria lo que hará al pueblo de Israel. 

"Y el varón de Dios le miró fijamente, y estuvo así hasta hacerlo ruborizarse; luego lloró el varón de Dios. Entonces le dijo Hazael: ¿Por qué llora mi señor? Y él respondió: Porque sé el mal que harás a los hijos de Israel;" (8:11-12a)

Estas lágrimas, en un texto tan violento, nos permiten vislumbrar el corazón de Dios ante un mundo tan roto y perdido. 

Pienso en como muchos cristianos hablamos de las consecuencias de decidir vivir sin tener en cuenta a Dios. Tal mensaje a menudo va acompañado de avisos proféticos con respecto al final de ese camino. Pero me pregunto ¿Va acompañado también de lágrimas por aquellos que deciden rechazar la salvación de Dios?

Eliseo, aunque sea en parte, se presenta como un mensajero que expresa el corazón de Dios, un Dios que no desea que el ser humano experimente las consecuencias de sus propias decisiones desastrosas.

¿Qué tal pedirle a Dios que me muestre su corazón por los que andan en camino de perdición? ¿De qué manera el corazón de Dios me moviliza para actuar ante ellos? ¿De qué manera veo resuelto en Cristo el camino de la violencia, aun como solución para acabar con los que la promueven? 

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