martes, 13 de abril de 2021

Cuando estudias la Biblia y empiezas a entender conceptos difíciles acerca de Dios ¿No sientes un sentido de satisfacción? A la vez ¿Has tenido la sensación de que algún concepto teológico que has manejado durante un tiempo ha dejado de responder adecuadamente tu inquietud? He de reconocer, que conforme avanzo en mi camino de fe, a veces me toca sostener más dudas que respuestas. 

Al adentrarme en los capítulos 14 y 15 lo que más ha llamado mi atención es que el rey Azarías hace principalmente el bien 

"Actuó correctamente ante el Señor, como su padre Amasías." (15:3)

Y Dios permite que contraiga la lepra:

"El Señor le hizo contraer la lepra hasta el día de su muerte, por lo que tuvo que vivir apartado en una casa" (15:5a)

Sin embargo, Jeroboam II destaca por hacer el mal: 

"Ofendió al Señor y no se apartó de todos los pecados que Jeroboán, el hijo de Nabat, hizo cometer a Israel." (14:24)

Y sin embargo Dios le permite tener éxito en sus empresas 

"Restableció la frontera de Israel desde la entrada de Jamat hasta el Mar Muerto, de acuerdo con la palabra que el Señor, Dios de Israel, había anunciado por medio de su servidor, el profeta Jonás," (14:25a)

"Y es que el Señor aún no había decidido borrar del mapa el nombre de Israel, y lo salvó por medio de Jeroboán, el hijo de Joás." (14:27)

Esto nos muestra que no hay una fórmula fácil para entender la bendición y la maldición, me hace pensar que los designios de Dios son a veces un misterio para nosotros y que el Dios de la Biblia no puede ser encasillado dentro de "las cajas" que a menudo usamos para tratar de entender el mundo.

La influencia del modernismo, del cientifismo, del intelectualismo, nos ha permitido desarrollar muchos medios de conocimiento. No niego los beneficios de estos medios y sus aportaciones a tantos campos, incluidos el de la teología. Sin embargo, el entendimiento del comportamiento humano ya supone todo un reto para nosotros mismos. 

Jeremías escribió en cierta ocasión que nuestro corazón es engañoso más que todas las cosas y perverso y a continuación manifestó nuestra limitación para entenderlo con la siguiente pregunta "¿quien lo conocerá?".

Pues bien, si nuestro propio corazón supone un reto para ser conocido y entendido ¿No será un reto aun mayor conocer el de Dios? Con esto no trato de desanimar en el camino del conocimiento, ni de despreciar mucho de los medios que usamos para el mismo, pero si trato de dar importancia a algo que el modernismo no siempre se lo dio bien, me refiero al conocimiento que obtenemos a través de la experiencia relacional.

Si no podemos meter a Dios en nuestras cajas de tópicos, lo mejor, es no despreciar el conocimiento que obtenemos a través de nuestra relación profunda con su persona. Es muchas veces esa voz del Espíritu Santo que llega a mi vida, de la cual no puedo hacer dogma ni ley, la que me permite conocer mejor a mi Dios. Sin embargo, esa voz va más allá de mis estudios más objetivos, por mucho que esto no le guste a una parte de mi que trata de controlar el conocimiento a través de definiciones universales, a veces como si fuera el único medio para entender y conocer a Dios. Es más, sospecho que Dios a veces se esfuerza por sacarme de esa tendencia mía controladora invitándome a abrazar el misterio y reconociendo así que su grandeza implica una realidad demasiado grande como para que yo sea capaz de procesarla. 

¿Cómo me siento cuando tomo consciencia de que hay aspectos de Dios que no puedo entender ni controlar? ¿De qué me liberaría aceptar el misterio en mi camino de fe? ¿De qué manera práctica puedo cultivar una relación con Dios que vaya más allá de dominar dogmas y leyes?


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