domingo, 22 de agosto de 2021

Me encuentro en una porción del libro donde Isaías refleja tanto el ascenso como el descenso de Jerusalén. Concretamente en el capítulo 28, Isaías señala el gran problema de tener líderes y dirigentes que no realizan las funciones adecuadamente, el profeta los describe como borrachos, entregados al desenfreno y bajo los efectos del alcohol:

"Sin embargo, ahora Israel es dirigido por borrachos que dan tumbos por el vino y se tambalean a causa del alcohol. Los sacerdotes y los profetas se tambalean a causa del alcohol, y se pierden por el vino. Dan tumbos cuando tienen visiones y se tambalean cuando emiten sus decisiones." (28:7)

La dificultad para escuchar la dirección de Dios da paso a las consecuencias de conductas que no están en armonía con la vida. Las consecuencias de un estilo de vida disfuncional se convierte en un mensaje más ruidoso y por tanto más difícil de ignorar. Tenemos que reconocer que a veces, este es el canal a través del cual nos llega el mensaje que necesitamos oír acerca de qué cambiemos nuestros estilos de vida. Para el pueblo de Israel, esto supuso en más de una ocasión periodos de invasión opresora que los llevó a reflexionar sobre la necesidad de un cambio de mente. 

"Así que, ahora, ¡Dios tendrá que hablar a su pueblo por medio de opresores extranjeros que hablan una lengua extraña!" (28:11)

El cambio que necesitamos es más difícil de reconocer cuando tratamos de acallar nuestras consciencias con acciones que no están bajo el fundamento de la honestidad. Podemos hablar de Dios, involucrarnos en actividades individuales y sociales de carácter religioso, pero a la vez estar huyendo de mirar con profundidad la verdad de nuestra realidad rota. Esta es la razón por la que la expresión intelectual y el involucrarnos en eventos religiosos no necesariamente son garantía de una espiritualidad profunda.

"Así que el Señor dice: «Este pueblo dice que me pertenece; me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí. Y la adoración que me dirige no es más que reglas humanas, aprendidas de memoria." (29:13)

A pesar de esta realidad ciega, rota y rebelde del pueblo, Isaías no calla con respecto a señalar la esperanza de la restauración:

"En aquel día, los sordos oirán cuando se lean las palabras de un libro y los ciegos verán a través de la neblina y la oscuridad. Los humildes se llenarán de una alegría nueva de parte del Señor; los pobres se alegrarán en el Santo de Israel." (29:18-19)

En los capítulos del 30 al 35 encontramos el tema de la confianza. Por un lado, Israel trata de encontrar seguridad en la alianza con una gran superpotencia de su época. Los carros y caballos de la época hoy podemos traducirlo como el armamento ¿Te suena este tipo de confianza hoy? Es muy interesante que la Biblia está llena de mensajes a superpotencias y que aquellos que vivimos en una de ellas no nos sintamos a veces aludidos:

"...Ustedes hacen planes contrarios a los míos; hacen alianzas que no son dirigidas por mi Espíritu, y de esa forma aumentan sus pecados. Pues sin consultarme, bajaron a Egipto en busca de ayuda; pusieron su confianza en la protección del faraón y trataron de esconderse bajo su sombra. Pero por confiar en el faraón serán humillados, y por depender de él, serán avergonzados." (30:1b-3)

"¡Qué aflicción les espera a los que buscan ayuda en Egipto, al confiar en sus caballos, en sus carros de guerra y en sus conductores; y al depender de la fuerza de ejércitos humanos en lugar de buscar ayuda en el Señor, el Santo de Israel!" (31:1)

No son los caballos veloces para la batalla ni sus carros de guerra los que traerán la seguridad, esto no trae la verdadera fortaleza, Isaías dice que en la tranquilidad y en la confianza está la verdadera fortaleza. 

"Esto dice el Señor Soberano, el Santo de Israel: «Ustedes se salvarán solo si regresan a mí y descansan en mí. En la tranquilidad y en la confianza está su fortaleza; pero no quisieron saber nada de esto. “No —dijeron ustedes—, nuestra ayuda vendrá de Egipto; ellos nos darán caballos veloces para entrar en batalla”. (30:15-16a)

La tranquilidad y el silencio nos transportan al lugar donde el Espíritu de Dios nos alumbra, tomamos consciencia de las realidades en nuestro interior y en nuestro entorno, nos abrimos a expresar nuestras necesidades profundas a Dios y aprendemos a escuchar su voz. A la vez nuestra cultura occidental nos pone difícil encontrar ese lugar de reposo con sus constantes invitaciones a confiar en lo material y en nuestra capacidad de producir y consumir ¿Qué elementos de confianza inadecuados en tu vida representan estos "caballos veloces y carros de guerra"? ¿Qué significa para tí encontrar la fortaleza en la tranquilidad y en la confianza? ¿Cómo lo haces?

Percibo, que en el mensaje de Isaías para Israel, se encuentra el corazón del evangelio, en el sentido de que el creador de la vida que es AMOR está deseoso de involucrarnos en su corriente de compasión y lo prepara todo para que ese encuentro que tanto necesitamos:

"Así que el Señor esperará a que ustedes acudan a él para mostrarles su amor y su compasión. Pues el Señor es un Dios fiel. Benditos son los que esperan su ayuda. Oh pueblo de Sión, que vives en Jerusalén, ya no llorarás más. Él será compasivo si le pides ayuda; sin ninguna duda, él responderá a los clamores." (30:18-19)

Aunque los profetas a menudo señalan aquello que es incómodo de oír, Isaías es claro con que la intención es invitarnos a un cambio y evitarnos mas consecuencias no deseadas como única fórmula para encarrilarnos en el camino de la transformación. Si, puede ser que sufrimos las consecuencias de una vida no alineadas con el amor, pero esto no significa que no podamos participar en una fe que es activa y que se manifiesta volviéndonos a quien es la Vida y el Amor:

"Pueblo mío, aunque eres rebelde y perverso, ven y regresa al Señor." (31:6)

Isaías manifiesta la esperanza de un rey que viene a cambiar la situación y también de que Dios mismo será instrumento para el cambio y  acabará trayendo la paz y eliminando toda opresión:

"Mi pueblo vivirá seguro, tranquilo en su hogar y encontrará reposo." (32:18)

"Digan a los de corazón temeroso: «Sean fuertes y no teman, porque su Dios viene para destruir a sus enemigos; viene para salvarlos»." (35:4)

"Y cuando él venga, abrirá los ojos de los ciegos y destapará los oídos de los sordos. El cojo saltará como un ciervo, y los que no pueden hablar ¡cantarán de alegría!" (35:5-6a)

Qué interesante que parte de lo que expresa Isaías es lo que Jesús usa para contestar a los discípulos de Juan acerca de si él era realmente al que estaban esperando:

"Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;" (Lucas 7:22)

El seguimiento a Jesús dio lugar a leer estas palabras de Isaías desde la realidad de que la promesa de restauración está aquí y es accesible para cada persona, sin importar su sexo, color de piel, religión, estatus social, orientación sexual, cultura, preferencia política... Es posible dejar de confiar en el lugar inadecuado, en aquello que es pasajero y habitar en el reposo y en la tranquilidad de Dios en lo más profundo de nuestro ser para comprobar que somos amados, sanados y en proceso de transformación. 

¿En qué o quién confías? ¿Qué actos en el presente son muestras de que estás confiando en algo o alguien? ¿Qué piensas acerca de entrar en el silencio y en la quietud con el propósito de buscar el descanso de



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