sábado, 14 de agosto de 2021

TRATANDO CON EL OPRESOR (ISAÍAS 13-23)

Me adentro en capítulos dónde se expresa de maneras dramáticas como la arrogancia y la altivez de las naciones no prevalecerá. Las consecuencias de un estilo de vida en desarmonía con la Vida traerá consecuencias nefastas, dichas consecuencias son descritas por el profeta como  castigo,juicio e intervención del Señor. Sin embargo, las palabras de destrucción y calamidad no son la última palabra, ni siquiera para los enemigos de Israel, el texto nos permite pensar en que la aflicción que viene por las acciones injustas, en realidad pueden acabar en bellas transformaciones:

"Castigaré al mundo por su maldad y a los impíos por su iniquidad; haré que cese la arrogancia de los soberbios y humillaré la altivez de los tiranos. Haré más precioso que el oro fino al varón y más que el oro de Ofir al ser humano." (13:11-12)

Dios no se desentiende de la realidad social y política del mundo. En medio de la libertad de la que gozamos los seres humanos y así también las naciones, las terribles consecuencias de vivir fuera de los parámetros establecidos para la vida son un poderoso instrumento para que el deseo divino de paz, unidad y armonía se establezcan. La opresión y la injusticia no permanecerá, tarde o temprano seremos sacudidos y toda inmundicia se desprenderá de nuestras vidas y del mundo.

Asiria, Babilonia, Filistea, Moab, Damasco, Egipto, Tiro... aun esta porción vuelve a señalar juicio para Israel... en todas estas organizaciones humanas está presente la maldad que necesita ser frenada, cortada y eliminada. La "intervención quirúrgica" a veces tan agresiva en proporción a la gravedad de la maldad incrustada es expresada por el profeta con escenas dramáticas.

"Se vestirán de ropas ásperas en sus calles; en sus terrados y en sus plazas aullarán todos, deshechos en llanto." (15:3)

Estas escenas no necesariamente tienen que ser tomadas como determinantes. Pensemos por ejemplo, en cómo la intervención de otro profeta llamado Jonás en la ciudad de Nínive, provocó el arrepentimiento que llevó a los ninivitas a ser liberados de los efectos secundarios de su estilo de vida.

Pero lo que más llama mi atención, es como este profeta Israelita, enfocado en ministrar a una nación muy concreta, empieza a soñar con un cambio que va más allá de su propio pueblo, y que incluye a sus opresores.

Por ejemplo, el profeta anuncia que finalmente los etiopes se unirán a Israel en adoración:

"En aquel tiempo será traída ofrenda a Jehová de los ejércitos, de parte del pueblo de elevada estatura y piel brillante, del pueblo siempre temible, de gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos. Será traída al lugar del nombre de Jehová de los ejércitos, al monte Sión." (18:7)

A Egipto, el gran opresor en la historia de Israel, se le promete salvación de sus propios opresores y sanidad de sus propias heridas:

"Será por señal y por testimonio a Jehová de los ejércitos en la tierra de Egipto, porque clamarán a Jehová a causa de sus opresores, y él les enviará un salvador y defensor que los libre. Jehová se dará a conocer a Egipto, y los de Egipto conocerán a Jehová en aquel día. Harán sacrificio y oblación; harán votos a Jehová y los cumplirán. Y herirá Jehová a Egipto: lo herirá y lo sanará. Ellos se convertirán a Jehová y él les será clemente y los sanará." (19:20-22)

Y de esa misma manera, se incluye a Asiria y el profeta "pinta un cuadro" de unidad y armonía entre tres poderosas naciones enfrentadas, que acabarán disfrutando de la bendición del Creador y siendo de bendición para el resto de las naciones:

"En aquel tiempo habrá una calzada de Egipto hasta Asiria, y entrarán asirios en Egipto y egipcios en Asiria; y los egipcios y los asirios servirán juntos a Jehová. En aquel tiempo, Israel será tercero con Egipto y con Asiria, para bendición en medio de la tierra, porque Jehová de los ejércitos los bendecirá diciendo: «Bendito sea Egipto, pueblo mío; y Asiria, obra de mis manos; e Israel, mi heredad»." (19:23-25)

¿Se han vuelto locos los profetas? ¿No es el contexto de este escrito un ambiente de guerra y opresión donde se espera la esperanza tan solo en la destrucción de aquel a quien consideramos nuestro enemigo?

Pensaba en cómo los principios de juicio y esperanza aplicado por Isaías a la realidad social y política de su época, también se cumple en las células más pequeñas de nuestra realidad humana, es decir, el mensaje de destrucción a los opresores también sirve para el opresor que toda persona lleva en su interior. 

Puedo pensar en las consecuencias nefastas de mis propias acciones en el mundo y cómo estas han provocado terribles crisis en mí y en mi entorno. También puedo pensar en cómo esas desagradables consecuencias han sido proporcional a mi necesidad de cambio y transformación y cómo finalmente puedo alegrarme de ver al opresor dentro de mi debilitado y aun destruido. En un lenguaje menos profético lo expresaría de la siguiente manera: el proceso a través el cual el niño caprichoso que llevo dentro pasa por la crisis del crecimiento y la madurez. ¿Te suena a algo?

He leído Isaías muchas veces, y reconozco que los mensajes proféticos de juicio me incomodan mucho, quizás por cómo algunos cristianos lo siguen usando hoy fuera del contexto original convirtiéndolos en una herramienta de control por parte de la religión establecida. Sin embargo, a la luz de mi experiencia personal en años pasados, estoy escuchado el mensaje de juicio de Isaías aplicándolo a mi propia realidad opresora, y he podido sentir alivio: "¡Aleluya!, el opresor que llevo dentro y que puede hacerme tanto daño a mi mismo y a otros no permanecerá, sus planes no darán resultado, está siendo destruido, y dará paso a una mejor versión de mi mismo." 

Ahora entiendo mejor lo que dijo una cristiana de influencia acerca de que las llamas del infierno, en realidad son las llamas del amor de Dios que queman a aquellas personas que tratan de evitarlas. 

¿Eres capaz de detectar un opresor o opresora dentro de tu vida y no solo fuera? ¿Cómo te afecta el pensar que las consecuencias de nuestros errores también se pueden convertir en una excelente cirugía para tu propio bienestar y el de las demás personas? ¿Puedes ver el amor de Dios trabajando en medio de las consecuencias no deseadas de nuestro estilo de vida? ¿Por qué si o por qué no? 

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