domingo, 7 de noviembre de 2021

El libro de Crónicas nos provee episodios que a menudo se repiten en otros libros, como el de Samuel o el de Reyes. En nuestras Biblias es el libro a continuación de 2ª de Reyes, sin embargo, en el orden judío tradicional, este libro es el último del Antiguo Testamento (después de Esdras y Nehemías). De ahí que el libro comienza con la palabra "Adán" y el último párrafo acaba con el regreso de Israel del Exilio. Parece que el autor quiere resumir la historia del pasado para poner la vista en un mejor futuro con la esperanza del Mesías y un segundo templo que sea símbolo de la renovación espiritual del pueblo. 

Es por ello que en estos primeros 9 capítulos dedicados a largas genealogías, encontremos un fuerte énfasis en dos líneas familiares, la que pertenece a David y de la cual se espera la promesa del Mesías y la que pertenece a Aarón de donde aparecen los sacerdotes responsables del templo y el encuentro del pueblo con Dios. Todo ello nos habla del anhelo de un cambio social y un cambio espiritual en la nación. 

La lectura de estas genealogías teniendo en cuenta la perspectiva de género, también nos da una clara imagen de una sociedad patriarcal, donde la visibilidad del hombre y las funciones sociales que desarrollan en el contexto histórico, como reyes, sacerdotes, granjeros, artesanos, guerreros, músicos etc. es enfatizada ante una breve mención del papel de la mujer casi exclusivamente como las personas encargadas de engendrar y donde la poligamia no es vista como un problema.

"Todos estos fueron los hijos de David, sin contar los hijos de sus concubinas." (3:9a)

No cabe duda de que la Biblia refleja perfectamente las consecuencias del pecado. En este caso, podemos recordar las palabras en Génesis 3:16:

"Luego le dijo a la mujer: «Haré más agudo el dolor de tu embarazo, y con dolor darás a luz. Y desearás controlar a tu marido, pero él gobernará sobre ti»."

Va a ser en Jesús, la esperanza mesiánica, donde encontraremos más claramente una nueva masculinidad, donde las estructuras de dominación serán desafiadas, el trato a la mujer se volverá un escándalo social y la compasión, la entrega y el sacrificio serán mostradas como características del ser humano perfecto (ejemplificado por un hombre de galilea, para mayor escándalo).  Sin embargo, además de la clara contextualización social que nos provee el texto, el Antiguo Testamento también posee vislumbres atípicos para su época que nos hacen pensar en la necesidad del futuro glorioso que Dios está restaurando también en el área de género. Es por ello que llama tremendamente la atención en esta genealogía el siguiente pasaje:

"Los descendientes de Efraín fueron Sutela, Bered, Tahat, Elada, Tahat, Zabad, Sutela, Ezer y Elad. A Ezer y a Elad los mataron cuando intentaban robar ganado que pertenecía a los granjeros locales, cerca de Gat. Su padre, Efraín, hizo duelo por ellos durante mucho tiempo, y sus parientes fueron a consolarlo. Después Efraín se acostó con su esposa, y ella quedó embarazada y dio a luz un hijo. Efraín lo llamó Bería, debido a la desgracia que había sufrido su familia. Tuvo una hija llamada Seera. Ella construyó las ciudades de Bet-horón de abajo, Bet-horón de arriba y Uzen-seera." (7:20-24)

Es decir, una familia roba ganado y por ello hay dos hombres que son asesinados, lo cual en la época implicaba además de la pérdida de estos dos hijos, también la pérdida de la propiedad y la honra social.

Efrain, el padre de los asesinados tiene que pasar por un profundo duelo, pierde a sus hijos, y pierde la posibilidad de tener descendencia, hasta el punto que a su siguiente hijo le llama Bería, un nombre que suena igual que la palabra "desgracia". 

De este hijo llamado Bería y relacionado con la desgracia parece que no le nace ningún hijo varón, ya que la genealogía solo nombra que le nace una hija a la que llamará Seerá, esto puede suponer la pérdida de la propiedad en esa cultura, es decir, las cosas empeoran desde el punto de vista de una sociedad tan patriarcal hasta que... el texto nos da un increible giro diciendo que esta hija nacida en las peores circunstancias para una mujer acaba siendo constructura de las ciudades de Bet-horón de abajo, Bet-horón de arriba y Uzen-seera.

Si recurrimos a la hermeneútica de la sospecha, nos encontramos con una mujer que tuvo que enfrentar dificultades inimaginables desde nuestro punto de vista, para levantarse y dar lugar a nuevos espacios que acabarían siendo refugio y protección para tantas otras personas. 

Seerá se convierte en esta genealogía como uno de los mayores ejemplos de una persona con capacidad de resiliencia, convirtiendo todo el dolor y la desgracia familiar, así como su gran dificultad como mujer en medio de un mundo de hombres, en una bendición social para muchas familias. 

El ejemplo de Seerá en esta genealogía sigue pasando desapercibido en un mundo todavía muy infectado de estructuras de dominación masculina, sin embargo su historia nos hace pensar en todas las formas en que las mujeres se abren paso en un mundo hostil para ellas, sin apenas visibilización y reconocimiento. Las mujeres hoy siguen creando espacios seguros para la solidaridad y esperanza, también comunidades sororales donde pueden encontrar descanso y nuevas fuerzas y todo ello, como el ejemplo de Seerá, no deja de ser un clamor profético por la esperanza de una renovación espiritual y social en el mundo que Jesús ha venido a traer. 

La historía de Crónicas y "su aburrida" genealogía son muy importantes para tomar consciencia de una realidad histórica que hoy aun clama por un cambio y por una restauración completa de lo que el pecado estropeó. Con nuestras perspectiva presente, podemos ver más claramente lo que Jesús inició y hacernos una mejor idea de como nos toca seguirle en el camino de desafiar las estructuras opresoras de poder, no desde la violencia, sino desde una nueva humanidad donde el hombre (y no solo la mujer) también se une al trabajo del cuidado, la compasión y la no violencia. Una nueva sociedad donde no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, eso también tiene que ver con el Reino aquí. 

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