El Salmo 25 es acróstico, lo que significa que las frases se construyen siguiendo el orden del alfabeto, de ahí que se traten temas variados. Esta técnica se piensa que ayudaba a recordar recursos para la oración.
Al leerlo, me han resaltado dos temas principalmente, :
- Confiar en la dirección de la Divinidad
- Confiar en el perdón de la Divinidad
"Bueno y recto es el Señor; Por tanto, el enseñará a los pecadores el camino" (V. 8)
Al empezar el nuevo año, me planteo que prioridades he de considerar, cuáles son las cosas de las que me debo desprender y cuáles a las que he de darles la bienvenida.
Los seres humanos necesitamos confiar cada día en otras personas, sin embargo, a veces somos defraudados, por nuestros políticos constantemente, y a veces también por personas más cercanas. Aun cuando confiamos en nuestras propias vidas, a menudo nos defraudamos, acabamos haciendo aquello que nos propusimos no hacer.
En este Salmo, la propuesta es confiar plenamente en la Divinidad para saber el Camino a tomar este año. Me invita a poder decir:
"Muéstrame, oh Señor, tus caminos; Enséñame tus sendas." (V. 4)
Porque:
"Todas las sendas del Señor son misericordia y verdad" (V. 10a)
Confío en que el irá abriendo Camino, mostrando la senda, que por lo general, no se ve claramente de una vez; caminar en confianza es un proceso más que un evento.
Sin embargo, el Camino es muy pesado sin liberarme de las cargas que llevo; mis propias frustraciones ante los errores de quienes me rodean, y mucho más pesado; mis propios errores y exigencias.
Qué bueno es saber, como dice el verso 8, que la Divinidad enseña el Camino a quienes pecamos, y además, ante mi arrepentimiento, me puedo abrir a proclamar:
"Por amor de tu nombre, oh Señor, perdonarás también mi pecado, que es grande." (V. 11)
¿Estoy dispuesto a confiar en su perdón; en la ligereza de carga que me ofrece y en la guía para el Camino que tengo por delante? ¿Qué tal si levanto mi oración sincera en actitud de apertura de corazón?
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