viernes, 12 de febrero de 2016

BABEL EN NUESTRO CORAZÓN (MATEO 10-11)

En la genealogía de Génesis 10 se nos nombra a Nimrod como el primero en enseñorearse en el país,  algunas versiones lo traducen como el primer poderoso en la tierra. También sabemos que era una persona diestra en las armas, en realidad "un intrépido cazador". A él se le atribuye el comienzo de ciudades como Babel, Erec, Acad y Calné.

Venía a mi mente las palabras de Jesús a sus discípulos acerca de como los reyes ejercen su dominio sobre otros enseñoreándose de ellos, sin embargo el Maestro les dijo: "entre vosotros no ha de ser así" (Mateo 10:22-24). También venía a mi mente los efectos de las grandes potencias en el mundo, favoreciendo la explotación y opresión (a veces más o menos consciente de ello). La Biblia habla continuamente de grandes potencias que acumulan riquezas, reuniendo armamento (carros y caballos) y explotando a pueblos enteros. De hecho la Biblia nos cuenta la historia del Dios que quiere liberar a los oprimidos.

Me pregunto si somos consciente de que la Biblia tiene un mensaje muy serio para los que vivimos en alguna de estas potencias. Al igual que evitamos identificarnos con los fariseos al leer los evangelios, es muy probable que evitemos identificarnos con Babel, Babilonia o Egipto al leer el Antiguo Testamento.

Sin embargo, en Génesis 11, Dios acaba dispersando a los que quieren hacer una torre que llegue hasta el cielo para hacerse famosos y más poderosos. Es decir, Dios tiene una opinión acerca de los que buscan el poder.

La visión de hacernos famosos y poderosos, no está solo en el corazón de los presidentes de los grandes países, está también en mi. Las técnicas para acabar decidiendo por otros e imponiendo mi punto de vista, está aun en nuestra eclesiología moderna; usamos modelos piramidales y de privilegios exclusivos y deseamos que los nombres de nuestras organizaciones religiosas y denominaciones sean exhibido en lo más alto de la torre. El sueño de construir Babel, es un sueño presente aun en nuestra vieja naturaleza, por ello tengo la responsabilidad de alinear mi manera de actuar con la del Dios que rechaza a Babel.

¿Qué elementos de Babel están presente en mi manera de entender la iglesia? ¿Hay una bandera que no es Jesús que estoy tratando de que se vea en lo más alto? ¿Soy consciente que detrás de esa bandera es posible que esté en mí el sueño de Babel?


Ver también:

Viviendo En Un Imperio

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