viernes, 8 de julio de 2016

JUEGO DE TRONOS (JUECES 6-9)

Los capítulos del seis al nueve nos cuenta las hazañas de Gedeón, a quien Dios levantó para librar a Israel de sus opresores. Llama mi atención en el capítulo seis, que Gedeón constantemente quiere asegurarse de que es Dios quien le está hablando y que es verdad lo que le dice, a veces pudiera parecer que hay falta de confianza en él, sin embargo, Dios sabe como tratar con Gedeon y finalmente este acaba confirmado por la presencia de Dios (6: 13-24, 36-40).

Después Dios usa a Gedeón para vencer con un numero muy reducido de combatientes, y eso a pesar de que se enfrentó a un ejercito numeroso.

 "Entonces el Señor dijo a Gedeón: —Con los trescientos hombres que han lamido el agua os salvaré, y pondré a Madián en tus manos." (7:3)

Todo ello me recuerda que Dios puede hacer su obra a pesar de nuestras dudas, y que no necesita lo que nosotros consideramos poderoso para cumplir sus propósitos. El hace la obra a pesar de nosotros y no gracias a nosotros.

Al final de sus días, el pueblo pide a Gedeón que reine sobre ellos, y la respuesta de este, me parece muy adecuada. Parece que las experiencias a lo largo de su vida, habían hecho madurar a aquel guerrero dudoso que vio al ángel de Jehová y que acabó viendo victorias increibles:

"Los hombres de Israel dijeron a Gedeón:
—Reina tú sobre nosotros; tú, tu hijo y tu nieto, pues nos has salvado del dominio de Madián.
Pero Gedeón les respondió:
—No seré yo quien reine sobre vosotros; ni yo ni mi hijo. Vuestro rey será el Señor." (8:22-23)

La historia de Gedeón no acaba bien, una vez que muere, los Israelitas vuelven a prostituirse y la intervención del hijo de Gedeón no cambia mucho el panorama a nivel de integridad. Sin embargo, hay un momento que me parece que Gedeón recibe mucha luz y que sabía que lo que el pueblo realmente necesita es el reinado del Señor y no el suyo: "No seré yo quien reine sobre vosotros; ni yo ni mi hijo. Vuestro rey será el Señor." Precisamente eso es también lo que también nosotros necesitamos oir. A menudo pensamos que lo que nuestras comunidades cristianas necesitan son líderes carismáticos, pero el asunto tiene que ver con que Jesús reine en medio de nosotros.

Pienso en la cantidad de tiempo que gastamos pensando en estrategias, organizando programas, y buscando buenos gestores de los mismos, sin embargo, el camino del esfuerzo y del liderazgo humano que toma el control puede sacar a la luz donde está nuestra confianza y a que o a quien nos estamos sometiendo en realidad.

El Camino que hemos de andar tiene que ver con un pueblo que se rinde a Dios, que aprende a confiar en él más que en nuestras capacidades de organización y liderazgo.

"Vuestro rey será el Señor" (8:23) es la mejor respuesta que podemos dar a todo el que esté buscando esperanza en el liderazgo humano.

¿Es mi comunidad cristiana un lugar donde Jesús ejerce el gobierno o buscamos el gobierno de las personas? ¿Qué podemos hacer cuando nos reunimos para que reconozcamos más el señorío de Cristo y menos el del ser humano? ¿Cómo mi liderazgo puede ayudar o entorpecer a que el pueblo confíe en Dios antes que en mi?

Ver también:

Gobierno De Hombres En El Reino

Liderazgo Nuevo Testamentario


What Would Jesus Deconstruct?



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