viernes, 18 de junio de 2021

 

Shane Claiborne, ejemplo del nuevo monasticismo reunido con Ron Copeland y Brian Farrell
Shane Claiborne (izq.), ejemplo del nuevo monasticismo
reunido con Ron Copeland y Brian Farrell
El libro de Nehemías se piensa que formaba una unidad junto con el de Esdras. La temática sigue siendo la vuelta de un remanente desde Babilonia a Jerusalén para la reconstrucción del muro destruido. En esta ocasión, el liderazgo se enfatiza en un judío copero del rey Artajerjes llamado Nehemías. 

En esta reflexión voy a presentar a Nehemías como un posible ejemplo de lo que pretende el movimiento neo-monástico en nuestros días. Este movimiento, trata de recuperar la vida radical de cristianos que se dedicaron a lo largo de la historía a apartarse del mundo para orar y servir al prójimo. La oración y la acción en armonía con Dios son dos aspectos claves de las comunidades cristianas monásticas que hoy son tomadas muy en serios por seguidores de Jesús de nuestros días independientemente del trasfondo denominacional del que vengan e independientemente de la profesión que desempeñen. 

Nehemías era un copero del rey, pero a la vez, como los monjes cristianos muy posteriores, fue una persona ejercitada en la oración y en el servicio. Al enterarse del estado de su nación, decide orar, identificándose con los pecados de su pueblo (tal como vimos con Esdras, ver aquí) y disponiéndose a hacerle una propuesta al rey:

"Escucha, Señor, la oración de tu siervo y la plegaria de tus servidores que sólo desean honrar tu nombre. Concede hoy éxito a tu siervo haciendo que sea bien acogido por el rey. Por aquel tiempo era yo copero del rey." (1:11)

Más tarde, llama mi atención que cuando el rey escucha a Nehemías y le pregunta que necesita, inmediatamente este se encomienda a Dios antes de responder:

"— ¿Qué necesitas? —me preguntó el rey—. Entonces yo me encomendé al Rey de los cielos y contesté al rey: — Si le parece correcto a su majestad y aprecia a este su siervo, envíeme a Judá, a la ciudad donde están los sepulcros de mis antepasados, y la reedificaré." (2:4-5)

Pienso en cuantas veces mis respuestas son apresuradas, sin alinearme antes con aquel que es Amor y Vida ¿Qué tal si practico respuestas más pausadas, donde antes de responder ore intencionalmente con una breve oración a Dios en mi interior, quizás "Guíame" o "Ayúdame"?

El rey escucha a Nehemías y lo envía a Jerusalén tal y como desea. Nehemías es capaz de ver la mano de Dios actuando en todo esto:

"El rey me lo concedió gracias a la bondad de mi Dios que velaba sobre mí." (2:8b)

Me planteo que la oración, no es solo un acto en el que podemos expresarnos ante Dios, también es un acto en el que reconocemos su presencia y decidimos intencionalmente poner nuestra atención en Él. ¡Qué buen camino para que nuestros ojos sean abiertos a ver sus obras, las cuáles no paran en este mundo, pero que no todos somos capaces de percibir! ¿Qué cambia en tu interior cuando tomas consciencia de que el Dios todopoderoso está haciendo algo y tu puedes verlo y ser parte?

No cabe duda, de que Nehemías se sintió muy motivado a tomar carta en el asunto y en seguida lo vemos animando a otras personas a la obra, viajando y disponiéndose a enfrentar dificultades. 

Esto me hace recordar las palabras que escuché de un monje en el monasterio de Monserrat que nos explicaba en que consistía la contemplación; nos señalaba que esta no es completa si no acaba en actos de gracia. El camino interno que nos lleva a encontrarnos con aquel que nos ama por encima de todo, acaba impulsandonos a alinearnos con Dios en el mundo que nos rodea fuera de nosotros, si esto no ocurre, debemos poner en duda de que estamos conectando realmente con quien es la Vida. 

Nehemías es un gran ejemplo de la máxima Benedictina "ora et labora". Orar y actuar son dos caras de una misma moneda. Oramos para alinearnos con el actuar de Dios y hacerlo desde la motivación y manera más amorosa que podamos. 

Ante las amenazas de aquellos que querían detener la construcción del muro, el pueblo oró y actuó:

"Así que oramos a nuestro Dios y establecimos contra ellos una guardia de día y de noche." (4:3)

La gracia de Dios no significa que nos quedemos de brazos cruzados, la práctica de la oración y la obediencia nos colocan en el lugar en que la gracia nos transforma, y aun la gracia es la que nos lleva a orar y obedecer. Todo ello nos permite entender mejor, que la fe es algo vivo y que nunca se reduce a aceptar conceptos teológicos intelectualmente mientras permanecemos pasivos. No, esto no lo encontramos en quienes inspiraron la espiriritualidad profunda dentro y fuera de la historia bíblica.

Otro asunto interesante en esta porción es como en medio del pueblo, los más ricos prestaban a los más pobres a cambio de una mayor opresión. El sistema usado por los poderosos consiguió que una parte del pueblo acabaran ofreciendo en esclavitud a miembros de la familia para poder sobrevivir. Cuando Nehemias fue consciente de esta realidad, se enfadó, meditó y tomó cartas en el asunto para solucinarlo:

"Al oír estas quejas y estos razonamientos me indigné sobremanera y, después de reflexionar, recriminé a los nobles y a las autoridades diciéndoles: — ¿Cómo es que exigen interés a sus hermanos? A renglón seguido convoqué contra ellos una gran asamblea" (5:6-7)

Nehemías antes de actuar meditó (en esta versión que uso dice "reflexionar"). La meditación nos invita a no ser impulsivos, implica reconocer que no somos Dios, que no lo sabemos todo, que nos equivocamos rapidamente, y que necesitamos parar y tomar consciencia de lo que está pasando para discernir como alinear nuestras emociones y nuestros pensamientos con la Vida. Aquí vemos como la contemplación y la justicia social, se dan la mano, si no es así, como me dijo aquel monje, quizás no se trate de verdadera contemplación, o quizás no esté concluida la misma.

En el capítulo 6 se vuelve a recibir oposición a través de mensajes de desánimo y engaños y Nehemías parece que tiene bien integrado ciertas prácticas espirituales básicas ante las dificultades:

"Y es que nuestros enemigos querían amedrentarnos, y desanimarnos para que no termináramos las obras de restauración. »Dios mío, ¡fortalece mis manos!" (6:9)

Otra vez, ante la dificultad, parar y orar como algo básico. 

Aun pretendieron darle a Nehemías consejos como si vinieran directamente de parte de Dios, pero alguien que se relaciona con Dios de manera íntima, sabe discernir:

"Y es que, en realidad, me di cuenta de que no hablaba como portavoz de Dios, sino que intentaba traicionarme porque había sido comprado por Tobías y Sambalat." (6:12)

En estos capítulos Nehemías me invita a vivir como un monje insertado en medio de mi realidad social, es decir, como una persona adiestrada en la práctica de la oración y la meditación con el fin de crear acciones que se alinean con aquel que es el Amor y la Vida 

¿Qué pasaría si nuestras comunidades cristianas se convirtieran en lugares de entrenamiento para el "ora et labora", es decir, orar y actuar en armonía con Dios? ¿Puedes ver estos dos elementos como esenciales en la vida de Jesús? ¿Qué ejemplos de nuestro maestro vienen a tu mente? ¿Qué crees que ayudaría a tu comunidad cristiana a convertirse en un centro de formación en la vida de oración y acción amorosa en medio de un mundo roto? 


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