El Salmo 34 se le atribuye a David, como respuesta a ser liberado de uno de sus opresores. David manifiesta aquí su alabanza, alegría y confianza:
"Bendeciré a Jehová en todo tiempo
Su alabanza estará de continuo en mi boca.
En Jehová se gloriará mi alma;
Lo oirán los mansos, y se alegrarán.
Engrandeced a Jehová conmigo,
Y exaltemos a una su nombre.
Busqué a Jehová, y él me oyó,
Y me libró de todos mis temores."
(V. 1-4)
En medio de su alegría y constante invitación a confiar en la Divinidad ante la adversidad, David escribe desde la tradición de la sabiduría para mostrarnos que tipo de camino nos llevará a gozar de la vida:
"Venid, hijos, oídme;
El temor de Jehová os enseñaré.
¿Quién es el hombre que desea vida,
Que desea muchos días para ver el bien?
Guarda tu lengua del mal,
Y tus labios de hablar engaño.
Apártate del mal, y haz el bien;
Busca la paz, y síguela."
(V. 11-14)
Ayer estaba en un congreso organizado por la Junta de Anfdalucía con compañer@s de trabajo, y muchos profesionales de la salud mental coincidian en el valor de relaciones saludables para una vida más plena. Cuando nos enredadmos en conflictos con otras personas, jugando al "ganar y perder", nos desgastamos y perdemos la oportunidad de encontrar nuestras necesidades más fundamentales. Decían ayer, que las personas humanas vivimos más felices en manada, en tribu, y que como seres sociales, encontramos en la atención, la escucha y la ayuda de quienes nos rodean la base para desarrollarnos más sanamente.
David enumera que cosas nos roban el gozo de la vida, y todas estás relacionadas con nuestra relación con la persona próxima.
Por un lado nombra el uso de la lengua, pues co ella a menudo hacemos daño, ya sea hablando o callando cuando es necesario hablar.
Habla también de no participar en aquellas cosas que hacen daño a otras personas, sino por el contrario, involucarnos en hacer aquello que los beneficia.
Y por último, nos anima a poner la atención en todo aquello que contribuye a traer paz. Cada día, escucho en las noticias a nuestros políticos hablando de manera despectiva hacía sus oponentes, y que decir de los gobernantes de super potencias que encienden en estos días la guerra fria desde continuas amenazas. A veces, nos representan perfectamente, ya que en el trabajo, hacemos lo mismos con quienes compartimos espacuio y tareas y aun tal actitud está presente en vecindarios y en nuestras familias.
Tomar nota de que estos caminos, a veces tan naturalizados y aprendidos, deben ser detectados y abandonados, es la receta que hoy recibo para una vida más abundante y sana.
¿Hay algo que debo decir o dejar de decir sobre otras personas? ¿Qué actividades son las que no me ayudan a bendecir a quienes me rodean? ¿Qué puedo hacer para bendecir más? ¿Conozco algún conflicto donde puedo contribuir de alguna manera a la paz?

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