El silencio es una disciplina espiritual que nos ayuda a escuchar lo que no estamos escuchando ¿Y si esta práctica espiritual nos ayudara a tomar consciencia de que hay un silencio en nosotros que debería romperse cuanto antes porque nos está dañando? David al escribir el hermoso Salmo 32, dijo: "Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí. Selah" (v. 3-4) David no habla de la disciplina del silencio y la quietud sino de silenciar nuestras acciones y actitudes dañinas, aquellas que no están en consonancia con la Vida de la Divinidad, y que solo contribuyen a separarnos de Dios, de nosotros mismos, de las demás personas y de la naturaleza. Está hablando de ignorar y no reconocer que dentro de nuestro ser hay algo que debe ser expulsado cuanto antes, y mientras más tardemos, más da...
en una era denominada post-cristiana