Este salmo comienza con una invitación a alegrarnos en la Divinidad con alabanza, reconociendo que es un Dios santo, justo y misericordioso:
"Porque recta es la palabra del SEÑOR,
y toda su obra ha sido hecha con verdad.
Él ama la justicia y el derecho;
de la misericordia del SEÑOR está llena la tierra."
y toda su obra ha sido hecha con verdad.
Él ama la justicia y el derecho;
de la misericordia del SEÑOR está llena la tierra."
(v. 4-5)
Me pregunto, en medio de un día a día llena de noticias desastrozas, guerras injustas, comportamientos inmorales... ¿Soy capaz de ver la bondad y misericordia de la divinidad?
Es fácil para mi perder de vista algo tan obvio. A veces, poner en el centro las malas noticias, nos lleva a hacer sombra a todo lo que Dios está haciendo en nuestras vidas y en el mundo a cada instante y que son testimonio de su bondad y misericordia.
El salmista hace referencia a la Divinidad como creadora, para ayudarnos a ver lo que a veces no vemos:
"Por la palabra del SEÑOR fueron hechos los cielos;
todo el ejército de ellos fue hecho por el soplo de su boca.
Él junta como un montón las aguas de los mares,
y guarda en depósitos los océanos.
Tema al SEÑOR toda la tierra;
témanle todos los habitantes
del mundo.
Porque él dijo, y fue hecho;
él mandó, y existió."
(v. 6-9)
Ayer paseaba con Sylvia, mi mujer, en un entorno natural cerca de casa, y hablábamos de como la primera revelación del carácter de Dios lo encontramos en la Creación, sin embargo, que poco entrenados estamos a leer dicha revelación y a encontrar en ella todo lo que expresa de la Divinidad.
Parece que los salmistas estaban más entrenados, ellos erán capaces de irrumpir en alabanza al contemplar la naturaleza y a reconocer tantos aspectos de la Divinidad creadora en ella.
Además, sospecho que ese ver a Dios en algo tan constante y cotidiano, seguro que le ayudaba a no perderlo de vista en medio de la constante historia de la humanidad:
"El SEÑOR hace nulo el consejo
de las naciones
y frustra las maquinaciones
de los pueblos.
El consejo del SEÑOR permanecerá para siempre,
y los pensamientos de su corazón por todas las generaciones."
(v. 10-11)
Los seres humanos miramos nuestro propio poder, estamos convencidos de que en el debemos confiar. Creemos que todo lo que comemos, vestimos, viene tan solo de nuestro esfuerzo. Nada más hay que ver a quienes nos gobiernan, que a veces nos representan tan bien, tratando de mostrar la confianza en toda la potencia militar que hemos sido capaz de conseguir y creyendo que ahí se encuentra el camino de la confianza. Sin embargo el salmista nos invita a una mirada diferente, a ir más allá de lo que nuestros ojos están mirando:
"El rey no es librado por la multitud del ejército;
el valiente no escapa por su
mucha fuerza.
Vano es el caballo para la victoria;
a pesar de su gran fuerza no
podrá librar.
El ojo del SEÑOR está sobre los que le temen,
sobre los que esperan
en su misericordia,
para librar el alma de ellos de la muerte
y para darles vida en tiempos de hambre."
( v. 16-19)
Uno de mis mentores espirituales, a la luz de este salmo, comentó una vez sobre la miopia espiritual que nos impide ver a Dios e identificar su justicia. Nos deslumbramos con las malas noticias, con la exaltación del poder de las naciones, y acabamos perdiendo de vista la constante acción de nuestro Dios en cada aspecto de la naturaleza y de la historia.
¿Y si mi miopía empezara a mejorar contemplando más a menudo la revelación de Dios en su creación y desde ahí tomando consciencia de que también en la historía humana está presente? (quizás vives rodeado de asfalto, pero aun ahí, aunque sea en una sola planta a tu alrededor, podrás encontrar grandes revelaciones) ¿Y si la reducción de mi miopía me llevara a dejar de confiar en lugares equivocados y a esperar y confiar más en el Creador y sustentador del universo?
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