El Salmo 23 es uno de los mas famosos. Empieza así: “El Señor es mi pastor; nada me faltará” (V. 1) Lamentablemente, hoy para muchas personas, sobre todo si viven en ciudad, la metáfora del pastor puede no ser tan familiar como para el autor de este poema, David, que fue pastor antes que rey. Me imaginaba una metáfora que pudiera sustituir a la de pastor, y con la que releer el Salmo con el fin de trasmitir a mas personas los principios universales que nos brinda y venia a mi mente la imagen de una madre. Una madre provee y guía, no solo cuando todo alrededor es hermoso y brilla, sino tambien en la enfermedad y otras dificultades de la vida: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;” (V. 4) Un pastor lleva a sus ovejas a los mejores lugares, y si hay que pasar por lugares difíciles, no las abandona. Una madre hace lo mismo con sus peques. Dice la version Reina Valera: “Me guiara… por amor de su nombre” (V. 3) lo cual expresa ...
en una era denominada post-cristiana