martes, 15 de septiembre de 2009

Cristianismo Consumista


Vamos al cine y al teatro y nos sentamos para ver el espectáculo y por supuesto, no nos falta al salir hacer nuestra valoración ante lo que hemos visto y si lo recomendaremos o no a otros. Asistimos a los Centros Comerciales y pasamos a ver los diferentes productos que nos ofertan, decidimos que comprar y a veces incluso si volveremos a ese lugar en base a como nos trataron. Sin duda vivimos (al menos en Occidente) en un mundo consumista.

¿Vamos a la iglesia con el mismo espíritu?, no sería dificil de hacer, sobre todo cuando "el ir a la iglesia" suplanta "el ser iglesia" y mucho más cuando al reunirnos nos encontramos con un lugar tan parecido al cine o al teatro.

Tratamos de llenar nuestros programas regulares de espiritualidad y sin duda que hay movimientos que nos ayudan a ello y a los que debemos agradecer sus valiosas aportaciones. Pero sin darnos cuenta, esas mismas actividades espirituales parecen que no nos ayudan lo suficiente para romper con el dualismo "sagrado" "secular" que vivimos; los cristianos siguen sin percibir a Dios en sus ambientes cotidianos, en sus casas, oficinas, parques etc. Quizás sea por la ausencia en esos lugares de himnos y predicación expositiva, música rock de alabanza y vídeos creativos sobre la vida cristiana o música folk de adoración y velas encendidas.

Cuando la misión de la iglesia pierde su lugar de locomotora, el reunirnos parece que se convierte en un fin en si mismo, en vez de una necesidad para ser mejores agentes de restauración. Cuando el reunirnos se convierte en un fin en si mismo es fácil ser presa del consumismo religioso. Un consumismo que nos lleva a ver la espiritualidad como producto que se sirve en la tienda especializada. La espiritualidad se convierte en una actividad más entre muchas otras, en vez de un estado que nos ayuda a ver a Dios y colaborar con él en la vida cotidiana.

Cuando esto pasa, quizás hacemos bien en volver a preguntarnos lo que el célebre libro de Rick Warren "Una Vida Con Propósito" nos propone "¿Para qué estamos aquí en la Tierra?", así como disponernos a evaluar los medios que usamos para nuestro fin. Sin embargo, parece que ante las crisis nos conformamos con un cambio de color al formato, pues sin duda que a veces ayuda a a mantener el ánimo por unos meses más.

¿Será que no hemos sido capaces de ir contra corriente ante un mundo materialista? Si es así, todavía estamos a tiempo de hacerlo, eso si, no es fácil nadar contra las olas, sobre todo, cuando sabes que dejándote llevar el viaje es más placentero.

Ver También:

Viviendo En Un Imperio


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