martes, 3 de marzo de 2015

ECUMENISMO E IGLESIA ORGÁNICA

SE REAVIVA EL DIALOGO ECUMÉNICO

El Papa Francisco está dispuesto a mejorar las relaciones con otras confesiones cristianas, y esto hace que en estos días encuentre en las redes sociales diferentes expresiones al respecto: por un lado están los que apoyan el ecumenismo y por otro los que se resisten al mismo y entre ambos, los que se alinean más cerca o lejos de estos extremos con diferentes matices.

El ecumenismo y la resistencia al mismo, suelen partir de una visión institucional de la iglesia. Cuando vemos a la iglesia desde el paradigma institucional, las doctrinas y maneras de organizarnos son tomados como elementos claves para la unidad. Sin embargo este paradigma choca directamente con las enseñanzas del Nuevo Testamento. Expliqué este punto de vista con detalles en el artículo "¿Iglesia o Secta?"

La mayoría de personas llama iglesia local al grupo con el que se reúne y está comprometido y esto tiene sentido en la realidad actual. Uno de los principales motivos para comprometerse con el grupo suele ser el estar de acuerdo con ciertas doctrinas básicas y ciertas maneras de organización, lo cual es comprensible hasta cierto punto. No obstante, sostengo que las doctrinas secundarias (me refiero a aquella que no ponen de acuerdo a buenos cristianos a lo largo de los siglos) y las maneras de organización no deben determinar la unidad de la iglesia, porque si la iglesia está formada por aquellos que han sido aceptados por Dios en Cristo, ¿quienes somos nosotros para rechazar vivir con aquellos a los que Dios ha aceptado?

¿Estoy diciendo que los católicos, coptos, ortodoxos, anglicanos y protestantes son todos hermanos?, no, no estoy diciendo esto. Estoy diciendo que para entender la unidad de la iglesia desde el sentido bíblico, tenemos que desprendernos de la visión institucional de la misma.

LA IGLESIA DESDE EL PARADIGMA ORGÁNICO

Como familia formamos parte de una congregación evangélica denominada "Iglesia de Coria", en esta congregación se celebran servicios religiosos todos los domingos en la mañana, además de otras actividades disponibles en la semana. En ella hay un pastor principal y algunos líderes que le ayudan a dirigir al grupo.

Hace algunos años, descubrimos que hay personas que quieren saber de Jesús, pero no están dispuestas a venir a una reunión para sentarse y escuchar el evangelio al estilo de la "Iglesia de Coria". Además, muchos chocan con modelos organizativos piramidales. Sin embargo, para otros, un entorno como el que ofrece la "Iglesia de Coria" es muy adecuado para tratar de descubrir el evangelio.

Debido a nuestras sospechas y cargas, y tras mucho tiempo revisando nuestras bases eclesiológicas, compartimos con el pastor de esta congregación evangélica nuestro deseo de abrir nuevos caminos a la  iglesia, lo haríamos junto a otros hermanos que se identificaban con nuestro sentir. Desde entonces empezamos a andar una ruta que nos llevó hasta www.andandoenelcamino.com.

Sin embargo no hemos roto nuestra relación con la "iglesia de Coria", seguimos siendo miembros activos de esta congregación, considerados en el momento por ellos como parte del área de misiones. La nueva comunidad y la "Iglesia de Coria" tienen diferencias notables: en la primera no hay pastor principal, ni liderazgo piramidal, ni edificio. Pero sabemos que en ambos grupos se encuentran personas que han sido aceptadas por Dios en Cristo Jesús. Es decir, la iglesia está presente.

EL LUGAR DE LA INSTITUCIÓN

Cuando entiendes que la unidad bíblica no se basa en credos secundarios o formas de organización, entonces, no tienes más remedio que aceptar que los grupos creados en base a estos criterios se han saltado el "¿acaso está dividido Cristo?" del apóstol Pablo (1ª Cor. 1:13). Sin embargo, es una realidad que esto no va a cambiar de un día a otro.

Pero lo que si puede cambiar es mi visión de la iglesia. Puedo tratar de verla como la Biblia la ve, y entonces veré a un organismo que transciende las instituciones y entenderé que estas no están legitimadas para determinar la unidad bíblica.

Este fin de semana estuve en un foro sobre Plantación de Iglesias organizado por el movimiento de Laussana en España. Algunos se acercaron a mi y me preguntaron, ¿de que iglesia eres?, y entonces respondí, "solo hay una iglesia". "Si, ¿pero cual es tu iglesia local?", pues la iglesia de Sevilla. "Pero cual de todas las que hay en Sevilla?", "bueno... creo que estás hablando de otra cosa y no de la iglesia, quizás te refieres a las instituciones a esas que se agrupan en torno a credos y modelos organizativos y llevan un nombre identificatico, si, pertenezco a una, pero eso no es la iglesia, sin embargo, hasta en las instituciones evangélicas la iglesia se infiltra".

Entiendo que si eres de los que no desprendes a la institución de la iglesia, este argumento te puede ser chocante. No soy dogmático en mi posición, y no creo que yo tenga una opinión aun madura sobre el tema que estoy tratando. Estoy abierto a seguir escuchando, investigando y cambiando, pero hasta el momento, no he logrado reconciliar el denominacionalismo e institucionalismo que vivimos con las enseñanzas bíblicas sobre la unidad de la iglesia.

PROPUESTA AL ECUMENISMO

Conozco a buenos cristianos que operan desde el paradigma institucional y que apoyan o resisten los impulsos ecuménicos. He de decir, que ambos manejan argumentos coherentes y de peso, que merecen por lo general ser escuchados y considerados.

No obstante, si lo que de verdad te preocupa es la unidad de la iglesia, entonces te invito a descubrir que es verdaderamente la iglesia en el Nuevo Testamento, en que consiste la unidad bíblica de la misma y que papel juega las estructuras que tratan de adueñarse de un concepto que les trasciende. Te invito a revisar las bases desde donde opera tu opinión sobre el ecumenismo.

Quizás el gran problema es que no somos capaces de distinguir las denominaciones y confesiones, del concepto de iglesia y acabamos demonizando todo lo que está fuera de lo institucional sin darnos cuenta que la iglesia nuevatestamentaria es ajena a nuestras modernas formas de organización religiosa y sistemas institucionales.

Quizás debemos arrepentirnos de la actitud orgullosa de que podemos crear un grupo que pretende tener el monopolio de la verdad, donde pertenecer a una confesión cristiana sea igual a ser la iglesia verdadera.


Ver También:

¿Iglesia o Secta?

¿Hacer Iglesia?

Un Modelo Caduco




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