martes, 4 de febrero de 2014

Teología de la Práctica (parte 2 de 3)

imagen de San Benito
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En los últimos meses navegó un artículo en Internet sobre un pastor-clérigo que decidió antes de ser recibido como tal, vestirse de mendigo e ir a la puerta del lugar de reunión para ver como le atendían sus nuevos feligreses antes de conocerle. Como puedes imaginar, la experiencia no fue muy positiva para él. Tampoco para los asistentes ese día, que quedaron impactados al ver al mendigo, que tan mal recibieron en el lugar de reunión, presentarse como pastor y decirles que no veía en aquel lugar discípulos de Jesús. Es posible que la historia fuera una parábola, ya que no estaba claro si ocurrió o no en verdad Pero ¿Que pasaría si hiciéramos el experimento en nuestras comunidades cristianas?

En el artículo anterior hablé de como es posible conocer el marco teológico a la vez que desconocemos sus implicaciones prácticas para nuestras vidas cotidianas y traté de mostrar un ejemplo personal de como ciertas prácticas nos ayudaron a salir de nuestra zona de comodidad y nos permitieron ver y actuar en nuestro entorno de manera diferente a como lo hacíamos.

¿Podemos ser como Cristo? 

Creo que la mayoría de cristianos estarían de acuerdo que el propósito del discipulado es que Cristo sea formado en nosotros. Los seguidores de Jesús buscan ser como su maestro, pero ¿En realidad queremos vivir como Cristo vivió?

El autor Dallas Willard falleció en mayo del 2013, quiero dedicar esta serie a su memoria, ya que mucho de lo que comparto en ella se lo debo a sus enseñanzas. Él a menudo afirmaba que podemos ser como Cristo siguiendo el estilo de vida que escogió para el mismo. De hecho, la fe puesta en Jesús, implica que reconocemos que Cristo sabía como debemos vivir y nos enseñó con su ejemplo como hacerlo.

Esto nos lleva a otra pregunta ¿Qué actividades practicó Jesús durante su vida en la Tierra que deberían ser consideradas principios universales para los discípulos de hoy? Permítete destacar algunos aspectos de su vida:

- Jesús tuvo una vida social implicada, es decir, formó parte del tejido social de su época. Creo que esta es una de las razones del tremendo impacto de su vida y mensaje.

- Jesús ayudó a los necesitados, les trató con dignidad, no miró hacía otro lado al verles, se implicó para sanarles y restaurarles.

- Jesús fue un hombre de oración que dependía del Padre, a menudo lo vemos retirándose, practicando la soledad, buscando el silencio y aun el ayuno.

Podría resaltar muchos otros aspectos del Maestro, pero creo que estos tres pueden ser suficientes ahora mismo para evaluar nuestra imitación de él.
Un Problema

El modelo de discipulado de púlpito al que estamos acostumbrados, está comunicando inconscientemente que el único requisito para ser un cristiano verdadero es creer lo correcto sobre Jesús. La esencia de este entendimiento de la fe es el intelecto y hace que muchos cristianos solo esperen morir e ir un día al cielo y olviden que Jesús nos llama a seguirle ahora y no después de la muerte.

Además, en ciertos círculos cristianos, hemos creado un muro entre la gracia y las obras. Sabemos que debería haber una conexión entre ambos conceptos, pero no acabamos de unirlos sin grandes problemas. Sin duda, aun tenemos muy grabado las graves consecuencias de tratar de justificarnos con nuestras propias obras y huir de tal herejía, a veces nos hace caer en otra exceso teológico.

Sin embargo, la asociación que usualmente hacemos entre obras y mérito personal es algo que podemos arreglar si nos adentramos en algunas ideas importantes del Nuevo Testamento. ¿Qué tal si no se trata de mis obras sino de Sus obras? ¿Acaso no dijo Pablo "más ya no vivo yo, más vive Cristo en mi"? ¿No acaba la realidad de la vida de Cristo en el creyente con la relación entre obras y mérito personal? Creo que así debería ser. Las buenas obras en la vida del cristiano deben ser una evidencia de la misma vida de Jesús en él, y no hay por tanto motivo en el que gloriarnos fuera de Cristo mismo.

"Estad quietos y ver la salvación de Jehová" creo que está ligado con mirar a aquel que puede hacer lo que nosotros no podemos, pero ¿Somos capaces de verlo actuando y viviendo en nuestras vidas de manera dinámica? ¿Somos conscientes de que Jesús nos está dirigiendo a vivir su vida?

Lo Que No Es La Gracia

Creo firmemente que somos salvos por gracia y solo por ella, pero a la vez, he llegado al convencimiento de que la gracia no significa:

- Restauración inmediata de nuestra ruptura con Dios, con nosotros mismos, con el prójimo y con el entorno. Si quieres comprobar porque creo esto, tan solo escoge a algún cristiano salvado por Cristo y obsérvalo durante un tiempo. Yo puedo valer perfectamente para que el experimento de resultado.

- Gracia tampoco significa que de manera automática voy a recibir todo los recursos que necesito para responder en momentos críticos. Es posible que esta afirmación te sea chocante y que ciertos versículos estén viniendo ahora mismo a tu mente, pero permítete el beneficio de la duda hasta que acabe esta serie.

- Estoy convencido de que la gracia no significa quedarnos de brazos cruzados.


Hace ya varios años que decidí formar parte del Club de Atletismo de mi localidad. Aunque mi pasión por correr no está relacionada con la competición, si he tenido la oportunidad de asistir a varias carreras populares. El día que decidí involucrarme en practicar el running era incapaz de recorrer siete kilómetros sin la ayuda de asistencia médica. Sin embargo, la programación de mi tiempo permitiendo un buen descanso, los cambios de mi alimentación y la disciplina del entrenamiento me permitieron correr en competiciones de diez a doce kilómetros en tiempos que en un principio me parecían imposibles y más adelante fui capaz de correr la distancia de una media maratón.


Creo que a veces, en la vida cristiana, queremos ser como Jesús viviendo en nuestro estilo de discipulado consumista. Vamos regularmente a la reunión y recibimos información de como era Jesús. Pero tengo la sensación que eso es como prepararnos para un maratón simplemente leyendo historias de un gran fondista y evitando imitar su entrenamiento. 


Ampliando La Salvación

Pablo nos dice “El nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados.” (Colosenses 1:13-14). No cabe duda, la salvación incluye el perdón de nuestros pecados, y menos mal, pero Pablo dice que él nos trasladó del reino de la oscuridad al reino de su Hijo. La vida en el reino de la oscuridad se rige por principios muy diferentes a la vida en el Reino de Jesús ¿Acaso este concepto no alude a un orden de vida diferente?

La salvación es perdón de pecados, pero no podemos olvidar que esta es también una vida nueva: En Juan 10:10 leemos “Yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” En 1ª Juan 5:12 se nos dice “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida”, Pablo dijo a los Efesios “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor por nosotros, nos dio vida con Cristo, aun cuando estábamos muertos en pecados” Efesios 2:4-5. Fue él mismo Pablo quien afirmó “ya no vivo yo, más vive Cristo en mi"... vaya, parece que en cierto sentido, la encarnación continua.


Oswald Chambers dijo: “El sermón del monte no es un conjunto de principios para ser obedecidos separados de la identificación con Jesucristo. El sermón del monte es una declaración acerca de la vida que viviremos una vez que el Espíritu Santo se hace cargo de nosotros”

Pero ¿Cómo nos preparamos para vivir conforme a los principios del sermón del monte? ¿Cómo damos los pasos prácticos de la vida que controla y dirige el Espíritu Santo para reproducir las enseñanzas de Jesús en nuestras vidas?

Dios salvó al pueblo de Israel de la opresión de los egipcios, lo hizo por su mano poderosa, abriendo el mar para que pasaran. Pero la fe del pueblo implicaba caminar entre las aguas, si no pasaban, el ejercito egipcio podía alcanzarles. ¿Qué significa para nosotros mostrar fe caminando?

La Interacción Entre Fe y Obras

Santiago es uno de los autores bíblico que más problemas causó a los reformadores. El dijo “la fe sin obras es muerta”. Sabemos que Lutero se incomodó con sus enseñanzas, pero no podemos olvidar las conclusiones del reformador, seguramente tras procesar muchas ideas que parecían contradictorias.

En su comentario a Romanos Lutero dijo: “es imposible separar las obras de la fe; si, tan imposible como separar el quemar y el brillar del fuego”. También afirmó: “¡Oh, esta fe es una cosa viva, atareada, activa, poderosa!”

El filósofo y Teólogo Soren Kierkegaard denunció la distorsión de la idea de fe de Lutero de forma sarcástica al referirse a algunos cristianos reformados de la siguiente manera: “¡Así que todo viene solo por la fe!” “Somos libres de todas las obras. ¡Viva Lutero!”

Dallas Willard nos recuerda que el Nuevo Testamento no sabe nada de una fe que es puramente mental. Separar la salvación de la vida solo ha engendrado cristianos con una cabeza llena de verdades y un cuerpo indefenso ante el egoismo y otros enemigos del cristianismo.

Entendiendo Las Disciplinas

Por todo lo dicho hasta aquí, creo en la urgencia de desarrollar una teología de la práctica. Pero no quiero acabar esta segunda parte de la serie sin tratar de entender, aunque sea brevemente, el papel de las prácticas o disciplinas espirituales desde la cosmovisión bíblica.

Pablo dijo: “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.” Gálatas 6:8

Las prácticas espirituales tienen que ver con colocarnos en el lugar correcto para que Dios obre en nosotros, tienen que ver con dejar de sembrar para la carne y empezar a sembrar para el espíritu.

Si nuestro corazón herido supura avaricia, tendremos que llevarlo al terreno de la generosidad, pues en el proceso de interesarnos por las necesidades de otros y suplirlas Dios puede restaurarnos. Si vamos al terreno de acumular riquezas para nuestros deleites no debemos esperar que de un día para otro dejemos de ser avaros.

En la historia de la iglesia tenemos el ejemplo de San Benito, alguien que trabajó una teología de la práctica. Este cristiano escribió reglas de vida que influyen tremendamente el modelo de discipulado en los ambientes monásticos. San Benito dijo que lo que trataba de hacer es "un manual para hacer de las exigencias radicales del Evangelio una realidad práctica de la vida diaria".

Creo que es eso precisamente, lo que muchos cristianos necesitamos: hacer del sermón del monte, una realidad práctica en la vida cotidiana ¿Cómo lo vamos a hacer?, ¿cómo evitaremos caer en legalismos? Trataré estos y otros temas en el próximo artículo.

Ver también:

Teología De La Práctica (parte 3 de 3)

Todo Por El Evangelio


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