Inquietudes
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Un gran número de cristianos tenemos dificultad para
aplicar la fe en el entorno social que nos rodea. Es como si la involucración
en los programas de la iglesia, a menudo nos sumerge en lo que algunos han denominado
“la burbuja evangélica”.
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El efecto “burbuja” no solo dificulta la predicación del
mensaje en el contexto cotidiano, sino la posibilidad de ver en los cristianos
los efectos prácticos del mismo. Es decir, a menudo no somos un contexto de
credibilidad para nuestras palabras.
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En la medida que nos acercamos más al mundo donde estamos
llamados a ser sal y luz, nos encontramos con muchos interesados por Jesús, que
a la vez huyen de las organizaciones religiosas a las que pertenecemos.
Un Viaje a Costa
Rica
En el 2009 fuimos
invitados a Costa Rica, para reunirnos con pastores y líderes juveniles de
diferentes puntos de América y Europa. Durante unos 10 días estuvimos
dialogando acerca de los retos del discipulado en el siglo XXI y nos acercamos
juntos a las Escrituras en busca de respuestas.
Revisar nuestro
concepto de pecado nos ayudó a entender la esencia del mismo: decir a Dios “no
te necesito”, y comprobar que sus consecuencias no solo ha traído una ruptura
con Él, sino también con nosotros mismos, con nuestro prójimo y con el entorno.
Esto amplió nuestro concepto de Salvación, pues entendimos mejor que Jesús vino a restaurar todo lo que hemos estropeado, lo que a la vez trajo luz a nuestro concepto de Misión ( puedes ver más al respecto en la serie Iglesia XXI publicada por Protestante Digital).
Fuimos más conscientes que a lo largo de toda la Biblia Dios está restaurando lo que hemos estropeado, dando instrucciones de cómo su pueblo debe vivir y preparando el camino al Salvador que necesitamos. Jesús y su vida es el mejor ejemplo de trabajo misionero y seguirle y obedecerle la manera de unirnos al plan eterno de este Dios restaurador.
Esto amplió nuestro concepto de Salvación, pues entendimos mejor que Jesús vino a restaurar todo lo que hemos estropeado, lo que a la vez trajo luz a nuestro concepto de Misión ( puedes ver más al respecto en la serie Iglesia XXI publicada por Protestante Digital).
Fuimos más conscientes que a lo largo de toda la Biblia Dios está restaurando lo que hemos estropeado, dando instrucciones de cómo su pueblo debe vivir y preparando el camino al Salvador que necesitamos. Jesús y su vida es el mejor ejemplo de trabajo misionero y seguirle y obedecerle la manera de unirnos al plan eterno de este Dios restaurador.
A partir de ahí,
decidimos considerar más seriamente la misión como un estilo de vida, en vez de
un programa o evento de la iglesia. Pues descubrimos que Jesús en nosotros es
lo que determina la vida misional. Necesitábamos ojos para ver nuestras
familias, vecindarios, lugares de estudios y trabajo como campo misionero y las
necesidades detectadas en el día a día como oportunidades para encarnar el
ministerio de Cristo en la tierra.
Teoría Sin Práctica
Todo esto estaba
muy bien, pero teníamos que regresar de Costa Rica y continuar nuestro ritmo en
España ¿Cómo íbamos a implementar lo aprendido? ¿Qué podíamos hacer para
conseguir unos ojos más misionales y estar más preparados para atender las
necesidades de este mundo? No sería la primera vez que ante una experiencia
reveladora acabáramos atascados en el "Si, pero ¿Cómo?"
En una ocasión, un
experto de la ley se acercó a Jesús y le preguntó que tenía que hacer para
heredar la vida eterna. Jesús le hizo una muy buena pregunta: “¿Qué dice la
Ley?” y este hombre demostró que conocía el marco teológico adecuado: “Amar a
Dios y amar al prójimo”. Sin embargo, no parecía que tenía muy claro la
aplicación de este marco teológico en el día a día. Jesús le cuenta la historia
del “Buen Samaritano” y no solo le aclara algunos puntos acerca de la palabra
"prójimo" usando para ello a una persona considerada detestable para
el maestro de la Ley, sino que le dice: “Ve y haz tu lo mismo".
Si algo no falta en
el mundo cristiano es conocimiento intelectual. No podemos garantizar que
siempre este conocimiento sea correcto, pero sin duda dedicamos la mayor parte
de nuestras reuniones y ministerio a la transmisión de información y no sería
justo decir que tal información suele ser errada en su mayor parte.
Solemos evaluar
nuestras comunidades y ministerios en base al número de persona que recibe la
información adecuada, pero nos olvidamos de comprobar si esa información está
realmente ayudándonos a vivir como Dios espera que vivamos.
Este era también un temor en nuestro caso ¿Seríamos capaces de llevar a la práctica todo lo que Dios nos mostró en Costa Rica o solo nos quedaríamos con buena teoría para trasmitir a otros?
Este era también un temor en nuestro caso ¿Seríamos capaces de llevar a la práctica todo lo que Dios nos mostró en Costa Rica o solo nos quedaríamos con buena teoría para trasmitir a otros?
Incorporar Acciones
El autor Neil Cole,
nos ayudó mucho tras nuestro regreso a España con su obra “Cultivando Una Vida Para Dios”. Ante su propuesta
aprendimos a valorar prácticas espirituales que nos colocaron en el lugar donde
Dios produce el cambio. En nuestro caso, incorporamos tres prácticas muy
concretas que desarrollamos a través de un encuentro regular en grupos muy
pequeños del mismo sexo y a la que denominamos Grupos de Crecimiento. No estoy
tratando de hacer de esta práctica concreta la panacea, simplemente la uso como
un ejemplo. Las tres practicas básicas de estos Grupos de Crecimiento son:
Rendición De Cuentas: Esta práctica nos permite evaluar semanalmente en grupos
pequeños si estamos incorporando nuestro marco teológico a nuestros entornos
cotidianos. Confesar como estamos viviendo en nuestras familias, estudios,
trabajo etc. Si estamos predicando a Jesús, cómo estamos usando nuestros
recursos y cómo está siendo nuestras actitudes ante los que nos dañan (entre
otras cosas), nos ayuda a evaluar si de verdad estamos andando el Camino de
Jesús de manera relevante.
Leer La Biblia En Comunidad y En Contexto: Esta práctica consiste en
comprometernos como grupo a leer grandes porciones de la Biblia durante la
semana y compartir lo que Dios nos muestra acerca de cómo debemos vivir. Si en
la rendición de cuentas confesamos nuestros pecados, ahora en nuestras lecturas
encontramos donde tenemos que dar el giro a nuestro caminar. Expirar nuestros
errores e inspirar la voluntad de Dios es lo que algunos han denominado
"la respiración espiritual".
Orar Con Énfasis
Misional: Esta
práctica consiste en comprometernos a orar de manera intencional por las
personas rotas que Dios pone en nuestro camino. Oramos para que Dios las
bendiga y nos use como “buenos samaritanos”. Depender de Dios mediante la
oración en el proceso de colaborar en Su misión nos ayuda a situarnos en el
lugar donde esperamos lo que solo Dios puede hacer.
Estas tres
prácticas espirituales llevadas a cabo regularmente en pequeños grupos, nos
ayudaron entre otras cosas a:
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ver nuestros entornos cotidianos con ojos misionales
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disponernos cada día a colaborar con Jesús en la
restauración de un mundo roto
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aprender a depender de Jesús y de la comunidad cristiana
ante un reto que no es para llaneros solitarios
Con nuestros nuevos ojos para ir al trabajo y al supermercado, Dios nos permitió conocer allí mismo a algunas de las personas con las que él estaba trabajando. Nos dio el privilegio de conocerlas, orar por ellas, acompañarlas en su camino y ver el poder de la gracia divina en sus vidas. Parece que tales disciplinas fueron usadas por el Espíritu Santo para agudizar nuestra percepción espiritual del entorno.
Con nuestros nuevos ojos para ir al trabajo y al supermercado, Dios nos permitió conocer allí mismo a algunas de las personas con las que él estaba trabajando. Nos dio el privilegio de conocerlas, orar por ellas, acompañarlas en su camino y ver el poder de la gracia divina en sus vidas. Parece que tales disciplinas fueron usadas por el Espíritu Santo para agudizar nuestra percepción espiritual del entorno.
Vuelvo a aclarar
que no pretendo dogmatizar el uso de ninguna disciplina (soy consciente de los
grandes peligros de hacerlo), solo deseo poner un ejemplo de cómo adentrarnos
en un marco teológico con el fin de no quedarnos solo con buenas ideas en
nuestra mente.
Problemas y Soluciones Con Las Disciplinas Espirituales
Problemas y Soluciones Con Las Disciplinas Espirituales
Sostengo que es un
error ser y hacer discípulos cuando nuestras disciplinas se reducen a dar
información y nos olvidamos de cómo sería la ortopraxis de nuestra ortodoxia.
Creo que necesitamos enriquecer nuestras comunidades cristianas con aquellas
disciplinas que mejor nos ayuden a alinearnos con el estilo de vida de Cristo.
Sin embargo, no podemos olvidar que con frecuencia las disciplinas espirituales han sido mal entendidas y objeto de abusos y legalismos en muchas comunidades cristianas. Estas pueden ser instrumentos de control, pueden sumergirnos en la burbuja o por el contrario, pueden ser instrumentos para sacarnos del estancamiento y lanzarnos a trabajar en un mundo roto.
Por ello he decidido empezar esta serie dedicada a la teología de la práctica donde nos adentraremos entre otras cosas en el papel que juega la gracia en nuestras disciplinas espirituales, los peligros de no entender bien el asunto y los consejos para no quedarnos en cristianos con un conocimiento intelectual que poco cambia la manera en la que vivimos en el contexto cotidiano.
Por cierto, si el término "disciplinas espirituales" contiene demasiadas connotaciones negativas para ti, te aconsejo que cuando leas disciplina lo traduzcas por práctica.
Sin embargo, no podemos olvidar que con frecuencia las disciplinas espirituales han sido mal entendidas y objeto de abusos y legalismos en muchas comunidades cristianas. Estas pueden ser instrumentos de control, pueden sumergirnos en la burbuja o por el contrario, pueden ser instrumentos para sacarnos del estancamiento y lanzarnos a trabajar en un mundo roto.
Por ello he decidido empezar esta serie dedicada a la teología de la práctica donde nos adentraremos entre otras cosas en el papel que juega la gracia en nuestras disciplinas espirituales, los peligros de no entender bien el asunto y los consejos para no quedarnos en cristianos con un conocimiento intelectual que poco cambia la manera en la que vivimos en el contexto cotidiano.
Por cierto, si el término "disciplinas espirituales" contiene demasiadas connotaciones negativas para ti, te aconsejo que cuando leas disciplina lo traduzcas por práctica.
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