jueves, 19 de noviembre de 2015

POBRES CRITERIOS DE EVALUACIÓN

Los ancianos se encuentran con una crisis en las ofrendas y falta de asistencia de los miembros a eventos. Automáticamente comienza la campaña de sermones en base a la necesidad de compromiso.

¿Alguien se para a pensar que estamos juzgando la salud espiritual en base a si funcionan o no ciertas estructuras?

¿Estamos preparados para revisar nuestras estructuras de manera crítica y aceptar que quizás algunas están caducando?

¿Somos conscientes que una buena asistencia, una buena recolección de fondos y éxito en ciertos proyectos comunitarios pueden tener motivaciones erróneas?

Cuando las formas se confunden con la función, nadie se atreve a evaluarlas seriamente.

Cuando las formas han tomado el lugar que no le corresponde, se hace muy difícil renovarlas sin causar destrozos importantes.

Tenemos la tremenda responsabilidad de no colocar ciertos elementos como base de la comunidad cristiana.

¿Cómo sería una comunidad cristiana que no depende del éxito de sus programas o capacidad económica para seguir adelante con vitalidad?

Ver también: 

¿Un Modelo Caduco?

Cristianismo Consumista

Como Enseñamos a Ser Cristianos

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